
A las doce y cuarto sale de la estación y empieza a perseguir a los deportista, tratando de llegar a tiempo para ver la entrada en meta del primero. Al igual que ya sucedió el año anterior, el tren fluvial este año no hizo paradas. Los viajeros se tuvieron que conformar con ver la prueba en pleno movimiento. Pero la sola experiencia les basta. Muchos repiten, pero para otros como la madrileña Inés Illera y Javier Gil, de Guadalajara, era la primera vez. Califican la experiencia como «muy buena».
Más veteranos son en el viaje en tren las autoridades. El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, es ya uno de los habituales. Destacó que la cita tiene «cada vez más éxito de gente y de ambiente». Junto a él fueron también el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín; la consejera de Administraciones Públicas y portavoz del Gobierno regional, Ana Rosa Migoya; el consejero de Infraestructuras, Francisco González Buendía; la consejera de Cultura, Encarnación Rodríguez; la de la Presidencia, María José Ramos, y varios directores generales. Quien quiso repetir experiencia fue el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que acudió a la fiesta junto a su familia. Dijo que seguirá viniendo a esta «maravillosa» fiesta y destacó que Asturias y Cantabria «somos la misma tribu. Trátanme como si fuera de casa».
Además, asistieron el presidente de la Federación Española de Piragüismo, Santiago Sanmamed; el de la asturiana, José Manuel Fernández Ovies; la montañera Rosa Fernández, pregonera del Descenso; el representante de Expo Zaragoza, Javier Arruga; el zaragozano dos veces campeón del Sella y presidente de la territorial zaragozana, José María Esteban Celorrio, mandos de la Guardia Civil; representantes de Cajastur y alcaldes y concejales del Oriente, entre otros. Todos disfrutaron de la fiesta antes, durante y después del recorrido en tren.





