
El Gobierno británico puso ayer en marcha un dispositivo de urgencia para erradicar la fiebre aftosa, que incluye la suspensión voluntaria de sus exportaciones de productos animales y la investigación de otros posibles brotes tras el confirmado el viernes en una granja inglesa. Con la vista siempre puesta en que no se repita lo sucedido en 2001, cuando una epidemia de la enfermedad causó estragos en el país, el primer ministro, el laborista Gordon Brown, prometió que su Gabinete hará todo lo que esté en su mano y que los expertos trabajarán «día y noche» si hace falta. Brown, que ha interrumpido sus vacaciones para ponerse al frente de la crisis, estableció las tres prioridades del Ejecutivo en una declaración a la prensa después de presidir la segunda reunión del comité de crisis del Gobierno, tras la celebrada anoche y en la que participó telefónicamente.
«Nuestra primera prioridad ha sido actuar rápidamente y con decisión», afirmó Brown, que destacó las prohibiciones impuestas al transporte de ganado en el país, así como la zonas de protección y vigilancia decretadas en torno a la explotación afectada, para evitar la propagación de la enfermedad. También se ha impuesto una zona de exclusión aérea alrededor de la granja, próxima a Guildford, en Surrey (sur de Inglaterra) y donde ya ha comenzado el sacrificio de los alrededor de 60 animales afectados.
La segunda prioridad marcada por Brown es la coordinación, que fue, junto con la falta de agilidad, uno de los aspectos de la gestión del Gobierno de Tony Blair más criticados en la epidemia de 2001. Para ello, el denominado Comité Cobra del Gobierno, que suele convocarse en casos de emergencia, se reunirá periódicamente, al tiempo que se han establecido un centro de control regional de la enfermedad y una línea telefónica de ayuda para asesorar a los ganaderos.
«La tercera prioridad es conseguir llegar al foco de la enfermedad», dijo el primer ministro, que informó de que se han puesto en marcha una serie de investigaciones para que se pueda determinar «rápidamente», en cuestión de horas o días, «qué es lo que ha ocurrido realmente, y entonces erradicar esta enfermedad». La veterinaria asesora del Gobierno, Debby Reynolds, indicó que se están investigando «todos los posibles orígenes», ya que consideró «importante» no descartar ninguna posibilidad.
Vacunación
Una vez que se identifique la cepa, los expertos analizarán si se dispone de vacunas pertinentes en los bancos británicos o comunitarios, y sólo entonces se tendrá certeza de si es viable la vacunación, una posibilidad para la que el Gobierno de Londres se mostró ayer preparado. Reynolds confirmó que se está investigando un pequeño número de potenciales casos comunicados tras el foco declarado en Surrey, y adelantó que alguno de ellos ya han sido descartados.
Éste es el primer brote de fiebre aftosa en el Reino Unido desde la epidemia de 2001, que causó estragos en el país al obligar al sacrificio de entre 6,5 y 10 millones de cabezas de ganado y generar unas pérdidas de unos 12.500 millones de euros. Entonces, la enfermedad se propagó también a Francia, Irlanda y Holanda. El director general del Sindicato Nacional de Granjeros, Richard Macdonald, señaló que las últimas 24 horas han sido «bastante devastadoras» para el sector.





