ELENA LLANES
MONITORA DE NATACIÓN

-Aquí tienen actividades acuáticas para mayores de 65 años. ¿Se diferencian de las otras clases de natación?
-Debido a sus limitaciones, combinamos las actividades acuáticas con la gimnasia mediante ejercicios muy suaves. Trabajamos la coordinación neurológica, el equilibrio, la concentración y la memoria a través de ejercicios con los que no se dan cuenta de lo que están haciendo realmente. Uno de los principales objetivos de estas clases es que se relacionen socialmente; el fin último es que aprendan a nadar.
-¿Se notan mejorías?
-Sí, mejoran mucho en movilidad y coordinación. Muchos vienen incluso por prescripción médica. El agua tiene muchas propiedades y es buena para la salud, proporciona una mejor calidad de vida.
-¿Cómo son los cursillos para niños?
-Trabajar con los niños es completamente diferente. El agua es salud, pero a la hora de enumerar los objetivos de las clases, estos cambian. Pese a que los padres quieren que sus hijos aprendan a nadar enseguida, en un bebé hay que tratar de desarrollar primero las capacidades motoras y que aprenda a disfrutar del agua. Desde los 12 meses ya pueden venir con sus padres y se hacen actividades lúdicas.
-¿A partir de qué edad recomienda traer a los niños a la piscina?
-Depende de cada monitor. Para mí lo mejor es que vengan acompañados de sus padres a partir de los dos años para que todos pierdan el miedo al agua. Así los niños van descubriendo poco a poco el agua y cuando tengan cuatro o cinco años ya pueden ser autónomos. A partir de los siete años ya podemos empezar a enseñarles estilos de natación. Lo principal es que aprovechen el agua para desarrollarse motrizmente.





