
-¿Cada material tiene sus ventajas?
-Sí. Por ejemplo, el viscoelástico alivia la presión y se adapta al cuerpo. Además, das menos vueltas en la cama. Por su parte, el látex es más ergonómico, terapéutico y está hecho con fibras naturales.
-Dicen que hay que cambiar el colchón cada 10 años. ¿Usted qué recomienda?
-La normativa de Asocama que salió hace seis años para controlar la calidad de los colchones aconseja que el colchón se cambie cada 10 años, pero eso depende de varios factores, empezando por la calidad del colchón. También hay que tener en cuenta el peso de cada persona y el trato que cada uno le dé. No es lo mismo un colchón que se use sólo para dormir que uno sobre el que los niños saltan frecuentemente. Por eso, dependiendo del trato que se le dé, algún colchón puede llegar a durar más de 10 años.
-¿Qué puede pasar si no se cambia el colchón cuando ya está en mal estado?
-En ese caso vas a sufrir más dolores de espalda, te pueden dar contracturas, dolores de cabeza, ciática e incluso se te puede llegar a pinzar algún nervio.
-¿Qué síntomas alertan a las personas de que ya es hora de renovar el colchón?
-Es fácil darse cuenta porque sufres muchos dolores de espalda, ya que la zona lumbar se arquea.
-A veces un colchón cuesta lo mismo, o incluso más, que la habitación. ¿Cómo lo aceptan los clientes?
-Hoy día las personas suelen gastar dinero en el descanso porque saben que les interesa tener un buen equipo que le va a proporcionar un buen descanso, tanto a ellos como a su familia. También hay que tener en cuenta el somier, pues una base que no está bien te deforma el colchón.





