
Tampoco resulta necesario, porque entre las razones que esgrime para comunicarle a Acebes su «firme decisión» de abandonar el PP, no sólo alude al «espectáculo montado por dirigentes de mi partido», en referencia, a buen seguro, a la reciente reapertura del expediente a Emilio Noval, Vanessa Álvarez, Lucía Ezquerra y ella misma, sino que centra sus razones en la crítica de actitudes más que de hechos. «Las dotes en la dirección y la capacidad política no se demuestran con mezquindades, tiranías, envidias ni rencores personales promovidos por la carencia de los más elementales valores éticos y políticos, y, sobre todo, humanos», afirma al inicio de la carta.
En apenas un folio escrito en una mañana al regreso de las vacaciones, Luisa Peláez señala que «gestionar personas no es tarea sencilla. Ahí es donde se vislumbra a los buenos políticos, aquéllos que integran a sus militantes en vez de dedicarse a perseguir y exterminar toda opinión discordante, falseando la realidad. Un auténtico líder ha de ser capaz de aglutinar, no de excluir, y de trabajar rodeado de personas capaces de defender sus ideas respetando las de los demás». Y añade: «Yo no quiero participar en ese triste declive».
El vasallo y el señor
Respecto al periodo en que permaneció en el Ayuntamiento sin las atribuciones que le retiró la presidenta del partido, Luisa Peláez se lamenta ante Ángel Acebes de que «mientras he tenido un cargo político he aguantado presiones inhumanas por respeto a las personas que me depositaron su confianza. Fue realmente duro. Sufrí vejaciones por parte de mi partido, que convirtieron la maravillosa labor de servir a mis conciudadanos en un calvario político, calvario que, una vez abandonada la vida pública, no estoy dispuesta a seguir soportando».
Afirma la ex concejala que no le dolió escribir la carta, porque «me pareció justo expresar lo que sentía. No me puede doler, cuando no se valoró el trabajo que quería hacer». Pero añade que seguirá pensando en clave PP, «apoyando a los gijoneses y al partido, pero no con la gente que está ahora». Y de ella, parafraseando al Cid Campeador, dice a Ángel Acebes: «Siento no haber tenido un buen señor, porque tenga usted la certeza de que hubiera sido un buen vasallo».





