Los trabajadores, dos de ellos miembros de la plantilla de Naval Gijón y un tercero perteneciente a una empresa auxiliar, estaban procediendo al vaciado de la tubería, de varias pulgadas de diámetro, en la que previamente se había introducido nitrógeno a alta presión. Por razones desconocidas la pieza comenzó a soltar el gas hacia fuera, a una presión de 150 bares, provocando que una de las válvulas saliera disparada con violencia e impacatar en los cuerpos de los tres operarios.
El herido menos grave abandonó ya por la mañana el hospital con apenas unas contusiones en un cuadríceps. Los otros dos afectados, no obstante, quedaron ingresados en el Hospital de Jove para ser atendidos de sus lesiones. Uno de ellos sufrió una pequeña fisura en la muñeca izquierda y leve irritación de un ojo producida por el gas, mientras que el otro tiene sendas fisuras en la clavícula y la rodilla izquierda. Este último se encuentra pendiente de la realización de un escáner para estudiar la necesidad o no de intervenir quirúrgicamente la articulación.
Uno de los afectados explicó que los trabajos se realizaban con las habituales medidas de seguridad «acotando la zona de pruebas, dentro de la cual sólo permanecíamos los trabajadores necesarios para hacer el vaciado del gas». Este operario, encargado de las labores de apoyo durante la prueba, achacó el accidente «a la mala suerte» y recordó que hacen con asiduidad labores similares a la de ayer sin que hasta el momento se hubieran producido sucesos similares. «Sí tuvimos suerte de que la válvula nos diera en la pierna y en la clavícula y no en la cabeza», señaló.
La empresa iniciará hoy la elaboración de un informe para esclarecer las causas del incidente. El subdirector de Recursos Humanos de Naval Gijón, Antonio López, insistió en que en todo momento se adoptaron las máximas precauciones para realizar la prueba y destacó «la rápida actuación para atender a los heridos y trasladarlos al hospital».
Simula un robo
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron el miércoles a I. M. L., de 30 años y vecino de Avilés, por simular haber sido víctima de un delito que nunca se produjo.
El detenido denunció el 28 de julio el presunto robo de 600 euros por parte de un individuo que le había puesto un objeto punzante en la espalda en la calle de Roncal. Días después, en su declaración ante el grupo de investigación que atendía el caso, confesó haber mentido para cobrar una cobertura de la póliza de su seguro.





