
Casi todas las variedades queseras de Asturias tuvieron hueco en la cita, e incluso los había también de fuera, como de Burgos. En el expositor del cabraliego Juan Vicente Vallinez, por ejemplo, lucían piezas de Cabrales, de Beyos, de Vidiago, de Gamonéu. de Afuega'l Pitu Una amplia variedad para todos los gustos. Su establecimiento, Casa Sierra del Cuera, de Arenas de Cabrales, es uno de los habituales a la cita. Lleva más de veinte años participando en ella y por ello saben que hasta entrada la noche, los quesos se venden sin parar.
Toda la tarde
El certamen comenzó a las cuatro de la tarde, aunque muchos de los queseros llegaron incluso más tarde para instalar sus puestos. A primeras horas de la tarde, con un espléndido día soleado apenas fueron unos pocos los que se acercaron a Cuerres. La mayor parte de la gente llegó más tarde, a partir de la siete, y fue entonces cuando los queseros empezaron a trabajar a destajo. Y es que los turistas y vecinos de Ribadesella ya conocen bien esta fiesta. «La gente ya sabe que lo hay y viene más tarde», señala la quesera Susana Martínez.
Pero en la localidad riosellana de Cuerres no sólo había queso a la venta, sino que en los expositores también se podían encontrar apetecibles embutidos, mermeladas y otro tipo de productos artesanos, que hicieron las delicias de los asistentes, tanto de los asturianos que ya los conocen como de los de fuera.





