María Isabel García sufrió un pequeño desmayo a consecuencia de la «escena dantesca» del accidente. Al salir de su casa, se encontró con los dos jóvenes envueltos en llamas. «Por favor apágamelo», le gritó D. A. M. a ella y a Eva Pérez cuando las vió salir de su casa.Desde hace varios años presencian accidentes «casi a diario» en la que fuera casa de los abuelos de Eva. Pero nunca nada «tan fuerte» ni que les hubiera impactado tanto, comentó la madre.
Las dos mujeres ayudaron a dar los auxilios a los jóvenes, mientras D. A. M gritaba «ayudarme que me muero». Cuando llegaron los servicios sanitarios, continuaron con la labor. «Tenían mucha sed así que les dimos 16 botellas de agua de litro y medio para que les dieran de beber y mojarlos», explicó ayer Eva Pérez.
Horas después de accidente, varios amigos y familiares de las víctimas se acercaron hasta La Balsera para informarse de lo sucedido.