
«Verlo así sí es un espectáculo», explica el presidente del Club Marítimo Astur, Luis García Menéndez. Aunque en los últimos dos años su embarcación se mantuvo en su amarre la noche de Begoña, recuerda cómo desde hace tiempo son muchos quienes un par de horas antes de los fuegos deciden aventurarse hasta la primera línea de mar para ver desde allí las luces de medianoche. «Los primeros que empezaron a ver los fuegos desde ahí fueron la gente del Club de Regatas, si bien entonces había aún poca flota. Ahora llenamos toda la concha».
Cada año los barcos dibujan una línea más o menos perfecta que, vista desde la playa, tapa el horizonte y en la que reposan varios cientos de personas para ver la pirotecnia. «La gente lleva a su familia, sus amigos... Va mucha gente».
El capitán marítimo de Gijón, Ignacio Fernández Fidalgo, recuerda a quienes quieran estrenarse en esta forma de disfrutar del espectáculo que deben respetarse unas ciertas medidas de seguridad establecidas por la organización y que prevén un área marítima reservada de aproximadamente 200 metros en torno al lugar de lanzamiento. Luis García Menéndez asegura que todos los que salen del puerto deportivo en la noche de los fuegos son respetuosos con estas normas y aseguró que los aficionados al mar de Gijón «somos los que mejor navegamos de todo el mundo».
El presidente del Club Marítimo Astur puso como ejemplo la buena organización de los propios usuarios que, pese al elevado número de salidas que se producen desde el puerto deportivo en un corto espacio de tiempo, nunca se han visto involucrados en ningún incidente en una jornada como esta.
Desde el amarre
Navegar bajo los fuegos, sin embargo, no es la única opción para los amantes del mar. Según señala García Menéndez cada vez es más frecuente acudir a las embarcaciones para contemplar la pirotecnia directamente desde los pantalanes. «Desde la zona de Fomento los fuegos se ven muy bien. Todo el entorno del puerto deportivo se llena de gente por todo el espigón, por todo el paseo... Parece un hormiguero. Y aún así, tienes la comodidad de tener tu propio espacio dentro del barco donde nadie te va a molestar».





