
Esta edición reunió a 70 participantes, que no lo dudaron ni por un momento a la hora de zambullirse en el dique del Rendiellu. Por delante tenían una exigente travesía, con casi cuatro kilómetros de recorrido hasta el muelle.
La travesía comenzó pocos minutos después de la seis de la tarde y Saúl Castellanos no tardó demasiado situarse al frente de la prueba e imponer su ley en la competición. Sólo Óscar Carnero, hijo del prestigioso técnico Carlos Carnero que fuese responsable del Club Santa Olaya, intentó seguir su estela. Sin embargo, no tardó en ceder ante el empuje de Saúl Castellanos, que consiguió una brillante victoria, la tercera para el nadador del club de El Natahoyo.
Carnero finalizó en segunda posición y el vallisoletano Guillermo Sánchez completó el podio. Daniel Giraldo, segundo el pasado año, ocupó la cuarta plaza.
En féminas, la grupista Paula Suárez-Lledó dio la sorpresa y se adjudicó la victoria, batiendo a Jéssica Traviesa, que fue segunda y que tendrá que esperar hasta el próximo año para intentar conseguir su sétimo triunfo en la competición. Patricia Agüera finalizó tercera.
Expectación en la rula
El sol comenzaba a caer en el puerto deportivo y ya hacía cerca de dos horas que el vencedor había finalizado la prueba. Aficionados de todas las edades seguían esperando con expectación en la rampa de la antigua rula. ¿El motivo? Aguardaban a Janel Cuesta. Y fue entonces comenzaron a adivinarse sus brazadas. Estaba a punto de conseguir su objetivo. Y así fue. Concluyó la prueba en medio de la más calurosa ovación. Todos cuantos estaban presenciando la prueba aplaudieron. Sus amigos de siempre del deporte gijonés se fundían en abrazos con Janel Cuesta, pero quienes quizás sintieron con mayor emotividad el momento fueron su hijo, Gonzalo, y su mujer, Cristina, que a la orilla fueron los primeros en felicitarle y arroparle.
«Es una gran satisfacción haber concluido la travesía y así celebrar el cincuenta aniversario de mi victoria en esta prueba. El peor momento ha sido hasta salir de El Musel, pero luego me marqué un ritmo cómodo para finalizar», explicó. «Es una auténtica suerte haber podido nadar la prueba», reconocía, para añadir que había disfrutado «mucho». Eso sí, tuvo tiempo para aunque evocar a «todos aquellos amigos que ahora no están y, sobre todo, de los que me enseñaron a nadar». «Además, hubo mucha gente que me llamó para animarme, como David Meca», destacó.





