
«Esos archivos son el filón madre de las investigaciones que lleva a cabo la oposición», se quejó Ray McNally, un consultor político republicano de Sacramento que trabajó para el candidato demócrata John Kerry en la campaña de 2004. «Los investigadores de la oposición están hambrientos por ver lo que hay ahí. En dos millones de papeles no sería difícil encontrar alguno en el que Hillary hubiera escrito, por ejemplo, «¿ojalá que nunca me hubiera metido en la batalla de la seguridad social!».
Pero no, se van a quedar con las ganas. La única oportunidad que tienen es ejercer el derecho de la Ley de Libre Información, que les permite acceder a cualquier documento público que no comprometa la seguridad nacional, invada la intimidad y revele secretos comerciales o consejos confidenciales de los asesores presidenciales.
Dado que los dos millones de documentos de la oficina de la primera dama forman forman parte de otros 80 millones relacionados con la presidencia de Clinton, además de 20 millones de correos electrónicos, tendrán que ponerse a la cola. Once personas se afanan en bucear entre los archivos para responder a las 250 peticiones existentes, la mayoría relacionadas con otras actividades del Gobierno de Clinton, por lo que las que se refieren a la ahora senadora por Nueva York tardarán mucho en convertirse en prioridad. «Lo estamos procesando todo tan rápido como podemos», aseguró Melissa Walker, una de las empleadas del Archivo Nacional.
Temas frívolos
Es posible, pero las peticiones que ya han sido respondidas se refieren a temas tan frívolos como encontrar el nombre del chef que hizo la tarta de cumpleaños de Chelsea Clinton, o una una foto del ex presidente haciendo jogging con una camiseta que llevaba una insignia de un club de Yale.
Esta efectividad ha resultado caprichosa para el grupo Judicial Watch, que ha demandado al Archivo Nacional para agilizar la entrega de los diarios de Hillary, sus llamadas de teléfono, agenda y horarios. En los 90, este mismo grupo logró información de la Administración de Clinton que sirvió para revelar sus más oscuras prácticas de recaudación de fondos, incluyendo el fichaje de donantes para misiones oficiales. El grupo sostiene que con voluntad y un poco de tecnología informática se puede agilizar la tarea. Su petición data de un año atrás y todavía no ha recibido nada.





