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Pakistán celebra 60 años de existencia sumido en la violencia fundamentalista
Musharraf intenta disipar las dudas sobre el futuro del país con un discurso en favor de la unidad contra el terrorismo
15.08.07 -
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Pakistán celebra 60 años de existencia sumido en la violencia fundamentalista
CONFRATERNIZACIÓN. Escolares paquistaníes e indias muestran en sus caras las banderas de sus países en un acto conmemorativo. / AP
Los paquistaníes olvidaron ayer por un día las dudas que rodean su futuro político, en plena ola de violencia islamista y con unas elecciones en ciernes, y se lanzaron a las calles para festejar el sesenta aniversario de la independencia. El día amaneció con oraciones especiales en las mezquitas en petición de solidaridad, progreso y prosperidad para el país asiático, mientras las principales ciudades fueron escenario de salvas de fuego, con un cargado calendario de actos de celebración.

El programa fue abierto por el primer ministro, Shaukat Aziz, quien participó en un izado de la bandera con un discurso en el que incidió en algunos de los problemas que afronta el país. Las sospechas estadounidenses de que el oeste del país esconde a líderes de Al-Qaida y sirve como lanzadera para operaciones de los talibanes en el vecino Afganistán, han llevado a varios funcionarios de la Administración norteamericana a contemplar una intervención militar en Pakistán.

Y, con ese contexto, Aziz, que se mostró orgulloso por el poderío nuclear de Pakistán, aseguró en vísperas de la visita del subsecretario de la Casa Blanca para el sur de Asia, Richard Boucher, que ninguna potencia extranjera tendrá permiso para entrar en su territorio. Las palabras del primer ministro seguían la línea de las afirmaciones realizadas en la noche del lunes por el presidente, Pervez Musharraf, quien aseguró en una entrevista televisada que la lucha contra el terrorismo, el «problema básico» de Pakistán, se produce por el «propio interés» del país. «Es el momento de que toda la nación se levante contra ellos», dijo el general, tras reconocer que miembros de Al-Qaida se esconden en las áreas tribales.

Musharraf volvió a sentarse ayer ante las cámara y en un discurso televisado en directo afirmó que el aniversario era una ocasión para conmemorar la gloria de la nación y reconoció que Pakistán ha atravesado muchas dificultades y varios desafíos hasta llegar a una «historia de éxito».

Pero los retos son también cosa del presente: a la creciente oposición democrática contra el régimen de Musharraf -un 62,5% de los paquistaníes quiere que dimita-, el Gobierno suma una ola de violencia de los radicales islámicos, presentes en el oeste, pero con influencia en todo el territorio.

Musharraf, que llegó al poder mediante un golpe de Estado incruento en 1999, busca renovar su mandato presidencial con las asambleas actuales, pese a que la legislatura de éstas termina el próximo 15 de noviembre.

«Moderación ilustrada»

Entre críticas de la oposición, el general, que se dice defensor de la «moderación ilustrada», continúa con llamamientos a una ciudadanía que quiere a los militares lejos del poder, según una encuesta publicada ayer por el diario 'Dawn'.

Mientras los partidos políticos convocaron manifestaciones públicas para celebrar el día, el Gobierno y las organizaciones culturales paquistaníes planearon numerosas actividades de conmemora- ción de aquel 14 de agosto de 1947.

De acuerdo con su teoría de «dos países para dos religiones», en aquella fecha, el padre de la patria paquistaní, Mohammed Alí Jinnah, se adelantó en un día a India y autorizó las celebraciones por la independencia del Imperio Británico, aunque ésta no llegó legalmente hasta la medianoche.

La jugada de Jinnah contó con la oposición de líderes como Mohandas Karamchand 'Mahatma' Gandhi y causó uno de los mayores éxodos de la historia, con más de catorce millones de desplazados en huida de las masacres religiosas de la partición. «Mi alma entera se rebela contra la idea de que el hinduismo y el islam representan dos culturas y doctrinas antagónicas. Asentir a esa doctrina es negar a Dios», dijo Gandhi.

La oposición del 'Mahatma' sirvió de poco y, ayer, lejos de aquella memoria que todavía contamina las relaciones de los dos 'mellizos' nucleares del subcontinente, los paquistaníes se echaron a las calles para tirar petardos y festejar el aniversario con gritos y fuegos artificiales.

En la frontera indo-paquistaní miles de personas vestidas con hermosos colores, bailaron al son del tambor y cantaron el himno nacional en un izado de bandera, a la espera de que las celebraciones paquistaníes dejen paso a las indias.
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