
Jesulín de Ubrique volvió a la sede social de la sidrería Poniente como ha hecho cada año desde que se fundara y no hubo brillo en el firmamento que pudiera con él. Anfitriones, paparazzis y curiosos se encargaron de recibir al diestro y su cuadrilla, que venían con el tiempo justo para cenar. Pero antes de salir zumbando hacia otra plaza -lleva toreadas 48 corridas y aún le quedan unas 30- no escatimó atenciones y afectos a estos sus seguidores que pronto se van a quedar compuestos y sin torero.
El de Ubrique está cansado y se retira. Comenta que para algún festival podrá vestirse pero que su vida va a girar ahora en torno a la familia y a los negocios. Y aunque desde Gijón preparan hacerle una despedida en condiciones, Jesulín ya se ha llevado un recuerdo de esta visita. Se lo entregaron el presidente de la peña, Pedro Fueyo, y el de honor, Avelino Rodríguez, autor, además, del menú degustado.
Y qué decir del jamón que adornó el palco de Cocheras. José Soto, del restaurante Punto y Coma, lo ofreció a sus amigos con cortador incluido y gracias a su pericia el ibérico duró lo que se dice un suspiro. Los platos llegaron a vecinos y presidencia haciendo recordar a los socios al que fuera su presidente Luis Ángel Varela: «Cuánto hubiese disfrutado».
Así lo hicieron los asiduos de la Cafería Hurlé 15 en una de sus conocidas andanzas. Un viaje cultural, con visitas a Villalar de los Comuneros y Pedrosa del Rey, pueblo natal de Gerardo Alonso 'El nieto de Paca'-jubilado el mes pasado como director académico del Sanatorio Marítimo- que hizo de guía, terminó en capea en la dehesa Carmona. El cartel fue de lujo.





