El futuro de la unidad, formada por cuatro camas para el ingreso de personas con adicción a cualquier tipo de drogas (alcohol, metadona, cocaína...) vuelve a estar de nuevo en cuestión, como ya lo estuvo en 2006, cuando se supo que las obras en el Hospital de Cruz Roja, donde estaba ubicada esta unidad, amenazaban con el cierre de la misma. Tras el consiguiente revuelo, Salud informó de que la unidad sería trasladada al Hospital de Jove, donde permanece desde setiembre del año pasado. Sin embargo, Chelo Llaneza cree que ese cambio fue «un parche», que el Hospital de Jove tuvo que aceptar «porque quería conseguir la unidad de radioterapia. Les obligaron a aceptarla y, ahora, parecen más interesados en destinar ese espacio a una unidad para el tratamiento de la anorexia», a pesar de que atiende «a más de cien pacientes cada año».
La Consejería de Salud y Servicios Sanitarios del Principado informó ayer a EL COMERCIO de que la queja de Comisiones Obreras era «la primera noticia» que tenía sobre el supuesto cierre de la unidad.





