El problema de trasladar los diez días de celebración a Poniente radicaría en que «hay muchos más vecinos, mucho más cerca», que en la última ubicación. Menéndez propone que «se busque un emplazamiento sin viviendas, da igual que estén a 300 o 500 metros, el problema existe en cuanto se molesta a los vecinos».
Opina que «el campus universitario sería una buena opción, pero casi por eliminación de los otros lugares». Menéndez admite que para llegar hasta allí, los visitantes de la Semana Negra se encontrarían con el problema de la lejanía y el tráfico, pero añade que «el Ayuntamiento podría solucionarlo fletando autobuses gratuitos desde las distintas zonas de la ciudad».
Aunque «el desplazamiento es un problema», el presidente de Pando cree que «existen fórmulas para que la Semana Negra no desaparezca». Porque, insiste, «la fiesta es necesaria, pero con unos límites».
Cambiar el concepto
Pero sugiere Menéndez que «si el ruido es un problema, a lo mejor es que hay que cambiar el concepto de Semana Negra y ver qué se hace con los chiringuitos que tienen música y los horarios». Su argumento es que ningún vecino de «ningún barrio de Gijón quiere estar escuchando música electrónica a todo volumen debajo de su casa hasta bien entrada la madrugada».
Destaca que «en el barrio de Poniente hay mucha gente que madruga para trabajar o que trabaja de noche», y la Semana Negra podría interrumpir su descanso.
Como solución, propone que «se pruebe un año en el campus universitario, porque está lejos, pero no tanto, para ver cómo funciona esa opción». Pasada la prueba, cree que ya se podrá tomar una decisión firme.





