La arrestada había recibido una oferta de trabajo a través de internet en la que se ofrecía dinero sólo por prestar sus datos bancarios con el objetivo de percibir cantidades monetarias procedentes de cuentas ajenas. A cambio, se llevaría una determinada comisión en su beneficio cercana al 7% del dinero total percibido. La mujer abrió una cuenta a su nombre en una sucursal bancaria de Gijón, un hecho que fue determinante para la investigación.
Durante el mes de junio, A. C. L., recibió tres transferencias de poco más de 3.000 euros. Supuestamente, la implicada envió la mayor parte de ese dinero a través de una empresa de mensajería a una dirección en Ucrania. La Policía calcula que la mujer se embolsó más de 600 euros con estas operaciones fraudulentas.
Denuncia en Madrid
La investigación policial se inició con la denuncia de un hombre residente en Madrid, quien manifestó que de su cuenta bancaria habían sido transferidos 23.998 euros, 9.400 de los cuales habían ido a parar a otra cuenta que resultó ser propiedad de la mujer ovetense.
Realizadas las gestiones oportunas, los agentes encargados del caso determinaron la identidad de la benefactora y procedieron a su detención. A. C. L., sin antecedentes penales, apuntó en su declaración que desconocía estar participando en una actividad fraudulenta. Fue puesta a disposición judicial y quedó en libertad tras prestar declaración.
Hasta el momento, no han sido identificadas las personas que realizaron operaciones ilícitas con el dinero del denunciante madrileño. El hombre fue víctima de un sofisticado virus de internet, denominado 'Troyano', que copia las claves de acceso a su banco y las reenvía a una dirección de correo controlada por los estafadores.
Los implicados en la trama, para crear redes monetarias y sacar el dinero fuera de España, captan colaboradores, conocidos como 'muleros', ofreciéndoles un «empleo sencillo en el que se invierte poco tiempo y se consiguen importantes ingresos económicos», tal y como apuntan desde el Cuerpo Nacional de Policía. «Con su labor de enviar parte del dinero transferido a cuentas en el extranjero, los presuntos inocentes se convierten en blanqueadores del dinero estafado y por tanto están cometiendo un delito, formando así parte esencial de este entramado al ayudar a ocultar y encubrir el origen del dinero», explican los investigadores.
Con la evolución de las nuevas tecnologías y las operaciones monetarias a través de internet, la Policía aprecia un incremento de delitos tecnológicos cada vez más complejos y difíciles de detectar. En muchos casos, se debe recurrir a la colaboración policial de países extranjeros.





