
Javier Gómez Cuesta, que es también el párroco de San Pedro, señaló que los trabajos a mitad de agosto «sólo afectarán a la estructura exterior, que está muy dañada. Los primeros estudios que realizamos ya indicaron su profundo estado de deterioro, que la estructura estaba muy carcomida y que la intervención tenía que ser intensa». Tan intensa, que fortalecer los 1.500 metros cuadrados del edificio concentrará el trabajo de los operarios durante un año y medio y le costará a la Fundación San Eutiquio 350.000 euros, «unos 60 millones de pesetas, creo recordar», apostilla Javier Gómez Cuesta.
Según cuenta el párroco de la iglesia marinera, «lo único seguro es el acondicionamiento de los locales parroquiales, aquellos que nos permitan disponer de un espacio para la catequesis, para los ensayos del coro, para recibir a la gente... Todo lo que en la actualidad hacemos en 40 metros cuadrados. Pero no tenemos todavía el proyecto porque las etapas se irán afrontando según se desarrollen las anteriores. Los procesos de rehabilitación siempre son complejos y es conveniente ir paso a paso».
Y el primero que solventó la Fundación San Eutiquio airosamente fue el arqueológico. «De las cuatro catas que realizaron, tres detectaron roca viva a muy poca profundidad y en la cuarta encontraron algunas tejas, pero sin mucho valor histórico», explica el presidente de la fundación, satisfecho de que la cercanía de las termas romanas o de la muralla no haya afectado a las obras.
Ampliación residencial
No obstante, el proyecto total incluye una tercera etapa de inversión que afrontaría la asimilación de espacios por parte de la residencia de ancianos en la planta baja y la habilitación de viviendas en el bajocubierta. «En este momento tenemos unas 50 personas en la residencia y de ellas 31 están en silla de ruedas, lo que quiere decir que disponer de los terrenos del patio para tomar el aire sería muy recomendable», afirma el párroco de San Pedro, quien no descarta tampoco una «posible ampliación de la cocina».
Por lo que respecta a la vivienda parroquial, Gómez Cuesta puntualizó que «ocuparía el bajo cubierta, junto con dos o tres apartamentos para personas de la residencia. Pero todo eso queda a expensas del dinero de que dispongamos cuando llegue el momento».





