
En dos ocasiones visitó ya Osoro la futura iglesia, cuyas obras están muy avanzadas. «Están acabando de colocar el suelo de mármol de la nave de la iglesia y rematando el presbiterio. Quedan por terminar algunos detalles de la iluminación, las salas de catequesis y la adecuación de la zona exterior, la plazoleta de delante de la entrada de la iglesia», detalla el párroco, quien apostilla que lo que está en el aire es la inauguración social.
«No sé si tendremos ni para un triste vino», afirma jocosamente, mientras sugiere la colaboración empresarial en la fiesta, a través de la donación de viandas, bebida o financiación para ellas. Y hasta sugiere una pipa de sidra. «Estaría dispuesto a permitir la colocación de una banderola identificativa del llagar», concluye.





