
Rehhagel, tal vez porque su escudero Zagorakis era el homenajeado, salió a por el encuentro desde el primer momento. Gekas asustó con un palo gracias a una mala cesión de Marchena; después, adelantó a Grecia al segundo intento. El delantero del Bayer Leverkusen remató un balón colgado por Karagounis como mandan los cánones.
Pero España despertó. Los pupilos del 'Sabio' comenzaron a tirar paredes y a jugar rápido, algo vital en los esquemas del seleccionador. Joaquín realizaba sus gambetas y a medir en velocidad a su defensor; Villa y Torres se movían por la delantera y Silva hacía lo que le daba la gana por la izquierda. España, dirigida por la batuta de Xavi, metía poco a poco a Grecia en su campo. A pesar de la mejora del juego, el gol del empate llegó en un error. Marchena marcó a la salida de un córner.
Los helenos habían abandonado todos sus planes atacantes, pero se encontraron con una jugada trenzada que Katsouranis convirtió en gol. El tanto provocó que España pusiera una marcha más en su juego. El dilema era saber cómo romper el entramado contrario. Villa lo intentó todo para perforar la portería de Chalkias, pero no había manera. En una de sus enésimas oportunidades, el guardameta le sacó el balón. Y Silva empató, aunque con suspense. Necesitó de tres disparos para lograr el gol. España no se contentó con el empate. Silva superó al portero para dar una bolsa de optimismo a la selección.
España, octava del mundo
Brasil, Argentina e Italia siguen al frente de la clasificación mundial de la FIFA, en la que España mejora un puesto y ahora es octava.






