
El centrocampista santanderino es lo que se llama un jugador de club. Nacido en Santander, se formó en los equipos de base del Racing, del que sólo salió para jugar cedido en el Velarde de Tercera, donde llegó a ser elegido mejor jugador de la categoría, aunque las rotaciones, similares a las de Preciado, le arrebataron en alguna ocasión la titularidad.
Tras culminar su formación en el Racing B, Manuel Preciado le dio la alternativa en el primer equipo. Suplió a Javi Guerrero a falta de 20 minutos en un encuentro ante el Mallorca, en su casa, en el Sardinero. Tanto el actual técnico rojiblanco como Lucas Alcaraz confiaron en su estilo para aportar fuerza al centro del campo del equipo racinguista. No tuvo la misma suerte con Nando Yosu y Miguel Ángel Portugal.
De los 74 partidos que jugó con la camiseta cántabra, Matabuena figuró en dos partidos que tuvieron un desarrollo espectacular. En enero de 2004, el Barcelona perdió en el Sardinero por un rotundo 3-0. El nuevo rojiblanco tenía enfrente a los Ronaldinho y Luis Enrique, entre otras estrellas. Ante el Real Madrid salió al terreno de juego en el descanso, para suplir a Casquero. Parecía una debacle el 0-3 en el inicio del segundo tiempo, ante Beckham, Raúl, Robinho y compañía, pero dos goles suyos hicieron soñar a la parroquia santanderina.
Error burocrático
Sergio Matabuena fue protagonista involuntario de un error burocrático que podía haber hecho descender al Racing hace tres años. Fue por una alineación indebida, al haber tramitado de forma errónea su licencia. El hecho no fue apreciado por ninguno de los rivales de los partidos en los que fue alineado Matabuena, por lo que, al no haber denuncia, no podía existir sanción, que hubiera sido un descuento de puntos de la clasificación. Con el cambio de consejo se detectó en enero que al centrocampista cántabro se le había tramitado una licencia con el segundo equipo, cuando había cumplido 25 años. No pudo jugar el resto de la temporada. Perdió una buena oportunidad, porque se había accedido al traspaso del argentino Diego Mateo para apostar por el canterano.
También a su llegada al primer equipo se vio envuelto en una reclamación de la plantilla de una prima por el ascenso de la campaña anterior. El importe global era más de 1,6 millones de euros y un reloj de lujo, por una promesa de Santiago Díaz, cuando no era presidente del club, en una filmación de vídeo. El caso acabó en el juzgado, pero con fallo a favor de la entidad cántabra.
Matabuena es un jugador querido en Santander por su entrega, aunque su estilo no es excesivamente técnico, por lo que había cierta división de opiniones entre la afición, lo que no sucede en Gijón, donde agradaron sus primeras apariciones. En la última etapa tenía competencia con Vitolo y Colsa, que son jugadores de características similares, lo que le permitió encontrar una salida para tener más opciones de jugar. En El Molinón parece que las tendrá. Dependerá de su trabajo, que está asegurado, y de Manuel Preciado, que es uno de sus principales avales.





