
Las suaves temperaturas, con alternancia de días de playa y otros de lluvia, suelen ser la tónica habitual en estas fechas. Sin embargo, en esta ocasión, de la primavera parece haberse saltado directamente al otoño, lo cual no supone ningún problema para Mikel San Juan y Patricia Ares, que han venido desde Pamplona y Vigo. Su idea era «ir a hacer una ruta de montaña, pero como no se puede hemos quedado a tomar algo con una amiga gijonesa», informan.
De Zaragoza proceden Antonio Temporal y Rosa Plo. Este matrimonio lleva ya cuatro días en Asturias con su hija África. Y no muestra desesperación por el mal tiempo. «Tenemos pensado conocer a fondo Gijón. Callejearemos por Cimadevilla, subiremos a la torre de la Laboral y por la noche, si hay entradas, veremos al Circo del Sol», comentaban.
Antonio Arjona y Juan Antonio Ronda están pasando las vacaciones junto a sus mujeres e hijos. Empezaron su ruta en Oviedo, donde permanecieron varios días «tomando sidras por la calle Gascona». Y ahora inician un periplo gijonés. Para estos dos amigos no es ninguna sorpresa encontrarse con este clima en agosto: «Otro amigo estuvo hace quince días y ya nos advirtió del panorama. Como vamos con los carritos de los niños, esta tarde la pasaremos en el Acuario», avanzaron.
Resignación es lo que parecen sentir muchos de los viajeros que pasan estos días en la ciudad. Los madrileños Pedro, Beni y María llevan todo el mes de acampada en Colunga. En sus planes no estaban, inicialmente, las ciudades asturianas: «Queríamos visitar pequeños pueblecitos; si hacía sol, ir a alguna playa perdida... Pero claro, con este diluvio universal que nos está cayendo, qué vamos a hacer...», confesaban.
Los tres paseaban por los Jardines de la Reina e ironizaban sobre la cantidad de agua caída en Colunga: «Nuestra tienda de campaña está al lado de un río que cada vez baja más lleno. Esperemos que no se desborde», bromeaban. Aunque el turismo asturiano no sea específicamente de playa, ellos buscan sol y calor. Tanto que meditaron moverse a la Costa Brava. «¿Lo malo es que allí también están sufriendo un temporal de aúpa!», comentaban.
Otros, en cambio, han venido expresamente en busca del frescor de la lluvia. Es el caso de Gaizka y Elisenda, que llegaron ayer «escapando del agobio de Barcelona». Gaizka se mostraba encantado con el tiempo, a pesar de que debió recurrir a un jersey de lana para no pasar demasiado frío. «Esta ropa, en Sitges sólo la utilizamos en los meses de invierno», aseguraba satisfecho.
Por su parte, Pedro y Dori, de Almería y Cádiz respectivamente, paseaban por la plaza del Marqués sorprendidos por la cantidad de casetas montadas para la Fiesta de la Sidra. «Estaremos el fin de semana, así que nos apuntamos fijo. Tiene buena pinta; hasta el rey Pelayo está echando sidra», comentaba Pedro mientras fotografiaba la escultura. El surf, su deporte favorito, también figura en sus planes para estos días siempre que las olas lo permitan.





