
-No recuerdo qué iba a preguntarle.
-Pues para eso también tengo un remedio. Un compuesto que, le revelaré, lleva dos ingredientes esenciales, la hoja de Alejandría y la savia real.
-¿De dónde proceden estas hierbas naturales?
-Las recogemos casi todas en Andalucía.
-¿Y a usted la afición por venderlas?
-Es una tradición familiar, ya lo hacían mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo.
-¿Qué cura con ellas?
-Ayudan a prevenir y eliminan problemas como el mal aliento, el estreñimiento, la mala circulación, la tos, la pérdida de memoria, las piedras en el riñón, la soriasis, la ansiedad, la obesidad, la depresión, la caída del cabello o los dolores de cabeza.
-¿Es la primera vez que se instala en el mercado medieval de Gijón?
-No, llevo tres años viniendo y lo seguiré haciendo. Aquí la gente es muy amable. En muchos otros lugares los comerciantes de la ciudad se molestan porque nos instalemos unos días cerca de ellos para vender nuestros productos, y en otros los vecinos no llevan bien que armemos cierto jolgorio en la calle. Pero aquí no ocurre nada de eso.
-¿Cambian las dolencias a medida que se mueve por la geografía?
-No demasiado, los males son más o menos los mismos en el norte y en el sur. La gente pide mucha manzanilla, tila, preparados para el reuma, para el hígado... Yo, en función del problema que me cuentan, les hago un preparado especial y les indico las dosis que deben tomar.
-¿Qué rumbo tomará hoy?
-San Vicente de la Barquera.





