Para bien o para mal, todo lo anterior requiere una actuación inmediata con unos costes económicos muy elevados. ¿Quién debería de asumir dichos costes? Lógicamente, y en primer lugar, los gobiernos. Las partidas presupuestarias que deberían de destinar los diferentes gobiernos a los países en desarrollo son aún insuficientes para paliar desastres. Por eso, nosotros, trabajamos arduamente en concienciar a los mandatarios para que destinen fondos a quienes más lo necesitan. Y además de esa prioritaria función concienciadora, intentamos recaudar fondos por otros medios: por la contribución voluntaria de cada ciudadano. Todos debemos de involucrarnos, en la medida de nuestras posibilidades -al menos así lo entiende este humilde representante de Unicef- en algo tan importante como es la atención a la infancia. Por eso, hoy, desde estas páginas me permito solicitar cualquier tipo de contribución económica que, en esta ocasión, destinaremos a reponer los fondos que la Organización destina a la emergencia de Perú. Nadie debe de ser ajeno a la situación de los niños en el mundo.
Y eso es todo, que ya es bastante. No pretendemos hacer caridad, vamos en pos de la justicia. Quien quiera puede recoger el guante: por los niños. Se lo merecen. Si desea ponerse en contacto con nuestra delegación puede hacerlo al teléfono 985 346453 y 985 345183.





