Muchas tardes de tertulias en el parque, de risas en tu casa y en la mía, de anécdotas que aún recordábamos. Son infinitas las historias que añoro contar. No tardaste en preguntar quién era aquella chica de pantalones blancos, y tras un tiempo, tú sabes donde te llevaba cada viernes tras entrenar; y ella también.
Qué bonito fue todo aquel día, todo eran sonrisas, parecía un concurso de dientes blancos. Me dijiste que fumarías un puro en mi boda y llegado ese momento, sabré que una nube del cielo surgirá con el humo blanco de tus primeras caladas.
Qué fácil es ser tu amigo, que generoso y noble eres. Si alguna conclusión he sacado, es la certeza de la existencia de una vida mejor. Quizás el resto necesitemos mil años para lograrlos, pero tú con veintiséis ya has hecho méritos de sobra para merecerla y hacia ella has partido, dejándonos un gran vacío e inmensos recuerdos.
¿Feliz cumpleaños y aúpa Reala, amigo!





