
Después de tanto ejercicio, tanto vocal como físico, tocaba la hora de comer, pero unos nubarrones negros amenazaban en el horizonte. La llegada de la lluvia no se hizo esperar; también quería participar en la comida.
Pero la organización había pensado en todo y ya había dispuesto unas carpas para que todos pudieran almorzar sin perder el espíritu festivo, por lo que el prau siguió lleno de vecinos que aguantaron el tipo pese a lo desapacible del mediodía. Después de aguantar la compañía de la tormenta, se notaba que los de Cenero tenían ganas de juerga. La reunión en el prau siguió con un concurso que necesitaba poner toda la atención 'La Aguja de oro', consistente en enhebrar el máximo número de agujas dentro de los diez minutos fijados por los organizadores de la fiesta. Carmen Fernández fue la ganadora de esta original competición, tras lograr vencer a otros 20 participantes.
Los más pequeños también tuvieron un hueco en este día gracias a los juegos tradicionales realizados en la pista polideportiva adyacente al prau, donde la cuarentena de niños participantes recibieron un premio.
La orquesta Fussion puso el broche final al programa en una verbena con la que se quemaron los últimos cartuchos de las fiestas de este año del Club de La Amistad.





