
Este asiduo veraneante de Figueras, langreano de pura cepa, es una de las personas que estos días ha podido observar al presidente por el entorno del Eo. A bordo de una pequeña embarcación, y acompañado por otras dos barcas de escolta, Zapatero ha surcado la ría acompañado de su familia. Se han bañado, incluso han hecho algo de submarinismo y también han podido practicar un poco la pesca, según relatan quienes están enterados de los movimientos presidenciales.
La familia Zapatero ha disfrutado del Cantábrico al completo, pero también por separado. Aprovechando algunos de los compromisos del jefe del Ejecutivo durante los últimos días, su esposa y sus hijas se han desplazado a la costa para disfrutar de las bondades del Cantábrico. Incluso hay quien da por hecho que, en una de esas jornadas, el presidente ha visitado a otro ilustre veraneante, el eurodiputado Antonio Masip. Se cuenta que de un popular restaurante local salió uno de estos días un menú con salpicón de marisco y calamares pescados en la propia ría con destino al chalet del político ovetense.
Quienes han visto a Zapatero moverse por el Eo se han quedado más que sorprendidos, pues daban por sentado que se encontraba de forma permanente en Los Oscos. «Está mucho más delgado que en la tele», comenta Pedro Alonso Rodríguez mientras camina por el pantalán, camino de su pequeño bote. «Los vi adentrarse por la ría y salir a mar abierto», explica de seguido.
A la par que goza de los placeres del mar, el jefe del Ejecutivo también mantiene su gusto por caminar por el monte. Ayer mismo realizó un trayecto de dos horas, que compatibilizó con la visita a una explotación ganadera y con la degustación de un «excelente» solomillo al cabrales. En el marco de su pasión por la montaña, Zapatero ha encontrado en Los Oscos una ruta que le apasiona: el Carbayal de Salgueiras. No en vano ya ha recorrido en dos ocasiones sus siete kilómetros, que se adentran en uno de los mejores robledales de Asturias. EL COMERCIO realizó ayer la misma caminata, en la que coincidió con varios vecinos que se encontraron con Zapatero.
«Nos preguntó por todo: por la ganadería, por el sistema de producción...». Amable Pérez, un vecino de Xestoso, relataba así su inesperado encuentro con el presidente. «La próxima vez tendremos que dejar a éste amarrado», bromeaba a su lado Evaristo, su padre, mientras señalaba entre carcajadas a Pol, un cachorro de pastor alemán de apenas dos meses. Unos metros más atrás, Ángel Díaz y Leopoldo Pastur tampoco se quedaban atrás a la hora de rememorar el encontronazo presidencial. «Nos hizo mucha ilusión, casi estuvimos 15 minutos hablando con él», explicaban.
El presidente Zapatero hará un alto hoy en sus vacaciones para mantener una reunión con el jefe del Ejecutivo asturiano, Vicente Álvarez Areces, en el Ayuntamiento de Villanueva de Oscos.





