Demostró que tenía muchas cosas que decir y, sobre todo, cómo debía decirlas con belleza y eficacia. Era un grandísimo escritor que conquistó los laureles más estimados, incluido recientemente el Premio Cervantes.
Como periodista que ya se había destapado en nuestra ciudad conquistó muchos corazones a través de los diarios nacionales. «¿ A ver que dice mañana Umbral?» fue una frase común que habla de la impaciencia con que los lectores esperaban sus artículos.
Otro tanto sucedió con sus novelas, que fue publicando sin pausa hasta que su salud empezó a quebrantarse hace unos años. Entonces las novelas las fue aparcando como en una retirada prematura.
Ahora nos llega la noticia de su muerte que da justificación al proceso, incomprensible en él, que era un ser creador siempre en vanguardia.
Descanse en paz nuestro querido Paco, que con sus pequeños escándalos y audacias animó el mundo siempre un poco mortecino de nuestra vida literaria durante prácticamente medio siglo.





