
Oriundo del barrio de Nervión, muy cerca del Sánchez Pizjuán, Puerta militó en el equipo del mismo nombre hasta que fue captado para los escalafones inferiores del Sevilla, club en el que ha desarrollado toda su carrera.
Debutó en Primera en abril de 2004, de la mano del hoy entrenador del Athletic, Joaquín Caparrós. Fue ante el Málaga, que esa tarde ganó por la mínima en el campo del Sevilla pero el interior zurdo ya apuntó algo de lo mucho bueno que daría en su corta carrera.
En la temporada 2004-05, alternó presencias en el primer equipo con el filial, en el que un ex jugador también canterano y zurdo, Manolo Jiménez, lo mimó hasta convertirlo en el futbolista desequilibrante que acabó siendo. Al final de esa campaña, tuvo un papel destacado en la obtención de la medalla de oro en los Juegos del Mediterráneo de Almería 2005 por España.
Asiduo desde entonces en las convocatorias de la selección sub 21, Puerta tuvo la oportunidad de debutar como internacional absoluto en un partido oficial ante Suecia, en octubre de 2006 . Curiosamente, Luis Aragonés lo citó debido a la lesión de otro producto de la cantera sevillista, Reyes.
Pero Puerta pasará a la historia por el gol que marcó el 27 de abril de 2006. Aquella noche, una excepcional volea con el pie izquierdo del canterano en la prórroga ante el Schalke 04 alemán clasificó al Sevilla para su primera final en 44 años y le permitió ganar la Copa de la UEFA, primer título del club en seis décadas.
Por la trascendencia de ese tanto, que permitió abrir una serie de cinco títulos en quince meses que puede ampliarse ahora con la obtención de la segunda Supercopa de Europa, la acción quedó bautizada como «el gol que cambió nuestras vidas» y así quedará para varias generaciones de sevillistas.





