Así lo aseguró a EL COMERCIO la directora de programas de la entidad, Julia Castro, quien se mostró favorable a las tesis adelantadas a este periódico por la nueva consejera de Bienestar Social, Pilar Rodríguez, en las que apostó por buscar la inserción en el mundo laboral de los perceptores de la renta mínima.
No obstante, en opinión de Julia Castro, lo verdaderamente importante es «vincular el cobro del salario personal al logro de objetivos», aunque no siempre, argumentó, «debe de tratarse de objetivos laborales, porque hay personas completamente fuera del sistema, para las que será prácticamente imposible integrarse en la sociedad».
Así, afirmó que del total de beneficiarios de la renta mínima adscritos al Albergue Covadonga, «hay una minoría que están completamente cronificados en problemas de alcoholismo» con una total «desvinculación del entorno familiar» y de una sociedad «de la que no quieren formar parte». Sin embargo, para estos serían necesarios «los famosos planes individualizados de atención que conlleva el salario social, para vincular el cobro con lograr objetivos básicos. Por ejemplo, con asearse, hacerse cargo de su documentación o mantener unas normas mínimas de convivencia».
Un 25% más de velas
Sin embargo, el mensaje de Julia Castro es positivo, puesto que cree que la tarea fundamental del salario mínimo es «ayudar a personas que, por un problema puntual, están pasando un mal momento». Así, destaca su propio programa de vivienda tutelada, dotada con seis plazas, «que ocupan personas que, primero, llegaron al albergue en situación de derrota total. Ahora, ya viven en esta casa, con independencia de entrada y salida y un puesto de trabajo».
Muchos de ellos comenzaron su recuperación física y social en el taller de velas del Albergue Covadonga, hoy convertido en toda una empresa de integración laboral,Velastur, que «continúa creciendo, como lo demuestra el 25% más de ventas que tuvimos en la última Feria Internacional de Muestras de Asturias».





