
LAS CLAVES
La citada cifra de 1.000 'sin techo' procede de los cálculos del Albergue Covadonga y de la Cocina Económica, las dos entidades que regulan la totalidad de las plazas de alojamiento para transeúntes, 50 y 28, respectivamente, que hay en Gijón. Ambos servicios viven en el verano la ocupación más alta del año, ya que a los indigentes locales hay que sumar los que llegan de fuera de la ciudad. La demanda de camas supera, incluso «a la del invierno, salvo en los meses más fríos», explican tanto Julia Castro, directora de programas del Albergue Covadonga, como sor Marisela, superiora de las Hijas de la Caridad, la comunidad religiosa que rige la Cocina Económica.
1.046 estancias
Ambas constatan que las plazas de sus albergues «han estado al completo», con un ligero incremento «sobre el año pasado». Es Julia Castro quien aporta los datos más precisos, que indican que el Albergue Covadonga registró «933 estancias en junio del año pasado, frente a las 1.046 de este año». En julio los datos hablan de una ligera bajada, «ya que tuvimos 923 estancias, mientras que el año pasado habíamos llegado a las 1.017», pero que será compensada, si todo sigue así, en agosto, ya que mientras en 2006 hubo un total de «952» en las dos primeras semanas de este mes ya se superaron las 600 estancias.
Sor Marisela, por su parte, confirma que, en la Cocina Económica «no han sobrado nunca camas», aunque, aclara, «no se ha sentido una situación de colapso», sobre todo «porque muchos habituales, los que están aquí todo el año, aprovechan el verano para dormir fuera, ya sea porque están en la calle, gracias al buen tiempo, o porque tienen la paga extra que reciben en julio para ir a una pensión».
Venta y mendicidad
Los huecos libres que dejan los transeúntes locales los cubren recién llegados «de Cantabria, Galicia y León», aseguran tanto Julia Castro como sor Marisela. Aunque esa sea su procedencia, su nacionalidad es, fundamentalmente, «extranjera», aunque en este aspecto Albergue y Cocina ofrecen diferentes panoramas.
Así, mientras que sor Marisela indica que «mayoritariamente, tenemos a sudamericanos», que vinieron a Gijón «a vender cosas en la Semana Negra o a actuar como estatuas», Julia Castro registra más usuarios «nacidos en el Norte de África o en los países del Este», que también se dedican a la venta callejera.
En lo que también coinciden ambas es en el perfil masculino del indigente, no sólo porque esos sean los únicos destinatarios de las plazas de la Cocina Económica, «sino, porque son mayoritarios también en el albergue, donde tenemos 15 camas para mujeres que a veces no llenamos». Añade que «cada vez son más jóvenes y casi siempre con problemas de drogas y alcohol».
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