
Se llevaron un ordenador portátil, dos relojes, joyas, 500 euros en efectivo, e incluso una paletilla de jamón que los propietarios guardaban en la cocina. Fue el piso más afectado y del que más cosas se llevaron los ladrones. Los inquilinos -un matrimonio con dos hijas de corta edad- se encontraron con «un panorama desolador» cuando regresaron a su domicilio, y pusieron los hechos en conocimiento del Cuerpo Nacional de la Policía.
La otra vivienda permanece desocupada durante casi todo el año, con lo que las personas que perpetraron el robo no encontraron objetos valiosos que resultasen de su interés. «Lo revolvieron todo y lo dejaron todo desordenado, pero parece ser que el piso más dañado fue el otro», explica una mujer que reside en el edificio contiguo.
Lo que más sorprende al vecindario es la forma de proceder de los delincuentes. Actuaron durante el día -cuando había usuarios en la piscina de la urbanización- y salieron con los objetos robados por la puerta que da a una de las calles más transitadas de todo el barrio de Viesques.
Se especula con que los autores de los robos vigilaron las dos casas durante los días previos y también controlaron los movimientos de los inquilinos de los pisos a los que luego accedieron por la fuerza. «Se da la circunstancia de que en la casa de abajo viven unas mujeres mayores que no se enteraron de nada, por lo que no parece casual que hayan elegido esas dos viviendas», apunta José Antonio Fernández, propietario de un piso de la urbanización.
Este vecino considera que «es cierto que en un espacio como este resulta más fácil robar durante el día, porque hay más movimiento de gente, que durante la noche, cuando cualquier tipo de ruido puede despertar o alarmar a los vecinos».
Precedente en 2005
Desde el día en el que se cometieron los hechos, los inquilinos de la urbanización viven con el temor de que se vuelvan a repetir los robos. En el año 2005 el barrio fue escenario de numerosos asaltos de similares características. Aquellos episodios se saldaron con la detención de dos hombres, de origen argelino. Las acciones seguían siempre el mismo protocolo de actuación: en primer lugar, reconocían el terreno y llamaban al timbre de las viviendas para asegurarse de que no había nadie en casa; ponían la oreja en la puerta para escuchar posibles ruidos en el interior y desencajaban los marcos de las puertas utilizando destornilladores y mazas. La huella dejada por las orejas de los ladrones en las puertas fue la pista fundamental para identificar a los culpables.
En esta ocasión, los investigadores siguen la pista de los datos facilitados por el ordenador portátil robado de uno de los pisos de Viesques para dar con el paradero de los autores. La Policía, además, ha intensificado la vigilancia en la zona para intentar evitar que se produzcan más robos. En 2005, cuando se produjo la anterior oleada de robos, los vecinos de varias urbanizaciones llegaron a sopesar, incluso, contratar los servicios de una empresa de seguridad privada por el temor de que sus viviendas fueran desvalijadas.
A raíz del último robo, perpetrado el domingo 19 de agosto, la comunidad de vecinos de la urbanización la 'Quinta del Príncipe' ha colocado carteles en los ascensores para alertar a los inquilinos sobre la necesidad de tomar precauciones, tales como no abrir las puertas de la urbanización o los portales a personas desconocidas, así como cerrar las ventanas cuando el piso quede vacío.






