
Para Norma Rodríguez, éste ha sido el tercer año de convivencia estival con Zeinabu y Buchra. Por eso afronta el momento de la despedida con tristeza y añoranza por un próximo reencuentro. «Son un hijo y una hija más», sostiene sin vacilación.
También los niños comparten afectos y apego por esta tierra. Y aunque «ellos están muy bien aquí, tienen muchas ganas de volver a su país porque en él tienen a su familia y para ellos es lo más importante».
Susana Solís, otra de las madres de acogida, lo refrenda. «No les importa lo material que puedan tener en España, todos deberíamos tomar ejemplo de ellos». La cantante infantil, que participó en la fiesta de despedida que tuvo lugar ayer en el restaurante Savannah, explicó que tener acogida una niña del Sáhara le ha permitido conocer «más a fondo su problemática». Estos dos meses, resume, «han sido inolvidables. A nivel personal me ha llenado la vida. La niña me ha dado más que yo a ella. Me ha cambiado la forma de ver las cosas».
María José Sánchez lamenta que «sólo puedan venir niños hasta los doce años» al tiempo que proponía que «se busquen alternativas para que los padres podamos ir a verlos allí, ya que en la actualidad el viaje al Sáhara es muy caro».
Norma, Susana y María José son sólo dos ejemplos de la alegría que han los 337 niños saharauis que han pasado los meses de julio y agosto en el Principado con el programa 'Vacaciones en paz' han llevado a decenas de hogares asturianos. 65 de esos niños disfrutaron del verano en Gijón. Este programa -que lleva realizándose desde 1994- ha conseguido en los tres últimos años triplicar el número de acogidas, explicó la coordinadora de la iniciativa. María José Ramos destacó que muchos de los niños vuelven al desierto con gafas, o tras haber recibido tratamiento médico.
Los responsables del proyecto quedaron muy satisfechos por la acogida que tuvo el programa en la región, ya que muchas empresas de toda Asturias, entre ellas EL COMERCIO, participaron donando material a los pequeños. Además, durante los meses estivales se han realizado diversos actos para conseguir material escolar para los campamentos del Sáhara. El próximo 5 de setiembre los niños partirán a su país junto a más de 10.000 libretas, 7.500 lápices y 4.000 gomas. En Asturias les aguardarán sus otros padres.






