
En la actualidad, esta línea termina en el barrio de La Pipa y, según indica la presidenta vecinal, «hay madres que tienen que caminar varios kilómetros para acompañar a sus hijos a coger el autobús». Desde la asociación incluso proponen que el itinerario de la línea 20 se alargue hasta algún punto donde se pueda enlazar con la 25, que une Tremañes con el Infanzón y La Olla.
Además, los vecinos se quejan de lo «temprano» que finaliza el servicio de transporte público. El último autobús desde el centro hacia Somió sale de Montevil a las 21.15 horas. «Queremos que amplíen el horario. Si vamos al cine, a la academia o a practicar deporte es fácil que terminemos más tarde de las 21.20 horas. Es muy pronto», argumentan.
Tras la reunión del pasado martes, la junta directiva de San Julián decidió que intentará hablar con los responsables de EMTUSA para plantearles estas cuestiones. El problema es que dudan de que «la ampliación sea rentable».
Una vieja demanda
Por otro lado, los vecinos denuncian la inexistencia de pasos de peatones en la carretera que une el puente del río Piles con el Alto del Infanzón, la AS-247. «Tan sólo existe uno a la altura del cruce con la avenida de Dionisio Cifuentes, cerca de la iglesia de San Julián, porque lo pedimos con insistencia hace años», comentan.
La carretera del Infanzón atraviesa la parroquia de Somió y a lo largo del vial hay distintas paradas de autobuses urbanos y, según fuentes de la agrupación, nueve paradas de transporte escolar. «Es muy peligroso porque al bajar del autobús no tienes por dónde cruzar y tienes que atravesar la carretera por el medio».
Según explicó ayer Lafuente, «el barrio está a la espera de las medidas que los técnicos consideren oportunas», pero creen que una buena idea sería habilitar pasos de cebra con semáforos regulables por los peatones. También recordó que «la AS-247 no se trata de un simple camino sino que es una vía ancha y en el barrio hay muchas personas mayores que no pueden cruzar con rapidez».
La asociación San Julián ya planteó este problema al área de Tráfico y Seguridad Vial hace tiempo y tiene la intención de retomar sus reivindicaciones en fechas próximas. «Se tienen que tomar medidas porque es una carretera que se mete en casco urbano y los conductores tienen que respetar los límites de 50 kilómetros por hora», señaló la presidenta vecinal.
Además, los vecinos denuncian que «la mayoría de las veces los conductores no respetan los límites de velocidad» y que eso ocurre, sobre todo, los fines de semana. Y añaden: «Ya se han producido varios accidentes en esta carretera y no queremos tener que jugarnos la vida para cruzar».





