Son 199 páginas que desgranan con datos incuestionables, la realidad perversa del desarrollo regional y el falso guión sobre el que se pretende construir.
EL COMERCIO, en estos días, fue señalando algunas de las aportaciones del citado documento al análisis de la realidad territorial.
Nuestra realidad poblacional, nuestro terrible envejecimiento (algo sobre lo que vengo insistiendo y sobre lo cual sugiero además, para analizar este elemento clave de la política asturiana, la lectura del estudio titulado 'El Envejecimiento en Asturias', publicado por Trea, y elaborado por la Universidad de Oviedo), nuestra bajo flujo migratorio de compensación, y la tendencia demográfica en Asturias extrapolada a 2010-2025, deben estar presentes, necesariamente, a la hora de establecer un nuevo marco de financiación en el desarrollo estatutario.
La distribución de la población asturiana con el abandono de las alas y la apuesta centrípeta por la gran área metropolitana del triángulo, o sexteto, del corredor central, en el que vive en estos momentos el 90% de la población asturiana, corre el riesgo de desarticular para siempre la región.
Cuidar las alas a base de una política inversora, que apueste por el desarrollo sostenible, que ayude a fijar población y que recupere el uso agroganadero de valor añadido (el 80% de las frutas y hortalizas que se consumen en Asturias, se producen fuera de la región), y que sea compatible con la apuesta de turismo sostenible, y no se asiente sobre las grandes infraestructuras que siempre han sido la trampa y la disculpa en Asturias, o sobre la sobrepredación del territorio, multiplicando por dos y hasta por tres, el parque energético, y beneficiando únicamente al 'pool' de las eléctricas, que rentabilizan beneficios fuera de Asturias, obviamente.
Haciendo una política seria de ordenación del territorio que debe superar el fracaso de la comarcalización de Asturias, y apostar por reducir sensiblemente el número de municipios (sólo hay 7 de los 78 con más de 20.000 habitantes, los tres de los Oscos, tan de moda, tiene 900 habitantes juntos). Minimizando el papel local en la planificación del territorio, ó ejerciendo competencias supramunicipales que eviten la tentación de la especulación urbanística que, en Asturias, ya se da de manera activa
Y vencer la tensión del suelo, señalada en el informe, parando el crecimiento especulativo de los espacios urbanos y de las segundas residencias, que tabican la costa, e hipotecan el futuro regional de desarrollo.
Sobre los campos de golf y las estaciones de esquí, los pantanos y otras infraestructuras y ocurrencias, el informe analiza sus expectativas y obtiene resultados próximos a cero.
Resolver la tensión y el equilibrio de los sectores económicos en los que debe asentarse el futuro de Asturias (sector primario, industria transformadora, y turismo y servicios con un especial protagonismo del I+D+i, la gran asignatura pendiente de la región) y no fiarlo todo a la obra pública, que es la gran disculpa regional, y que justifica el escaso esfuerzo empresarial de una región aún muy subsidiada.





