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Son las cifras de enero a junio de 2007, superiores a las del mismo periodo del año pasado, cuando la nueva ordenanza había entrado en vigor tras mucho debate y polémica y se abrieron 136 expedientes por esta misma ordenanza. En aquella ocasión, 66 correspondían a la hostelería (26 más que ahora), 54 a particulares (34 menos que este año) y 16 a otro tipo de actividades (13 en esta ocasión). Lo cierto es que ya a finales de año se notó un incremento de las sanciones respecto a años anteriores, por un motivo principalmente: han aumentado las denuncias de particulares, ya que habitualmente ni el área de Medio Ambiente ni la Policía Local actúan de oficio.
Vecinos que ponen la música o la televisión demasiado alta, que hacen obras en casa muy temprano o muy tarde, que tienen animales domésticos que molestan, que organizan fiestas a altas horas de la madrugada... Son los comportamientos habituales que conllevan la apertura de expedientes porque, tal y como reza la ordenanza, «los reproductores de sonido, el comportamiento de los vecinos y las actividades domésticas en general, no podrán transmitir a las viviendas colindantes niveles superiores a los señalados en esta ordenanza». En cuanto a la tenencia de animales domésticos, el texto «obliga a la adopción de las precauciones necesarias para evitar transgresiones de las normas». Lo mismo ocurre con «el ruido de los usuarios en la vía pública». En cualquier caso, en el exterior no se pueden emitir sonidos que sobrepasen los 55 decibelios durante el día y los 45 por la noche. Y al interior de las viviendas no puede llegar un ruido superior a 30 decibelios durante el día ni a 28 por la noche.
En el caso de particulares, la ordenanza considera infracción superar en 4 decibelios los niveles máximos. Y lo habitual es que se trate de infracciones leves, lo que puede conllevar el pago de multas de hasta 600 euros como máximo.
En cuanto a los establecimientos hosteleros, de los 39 expedientes abiertos entre enero y junio tan sólo dos son por infracciones muy graves, esto es, haber superado en 15 o más decibelios el máximo establecido, reincidir en la infracción o reinstalar equipos musicales tras haber sido ordenada su retirada. Esos hosteleros se enfrentarán a multas de hasta 300.000 euros e incluso a la clausura definitiva del local. Pero la mayoría de las sanciones impuestas, un total de 30, son por infracciones graves, y otras siete por leves.
Un cierre definitivo
Lo cierto es que en muy pocas ocasiones estos expedientes acaban en la clausura definitiva, ya que los propietarios tienen siempre un periodo para subsanar las deficiencias detectadas. Durante el año pasado, tan sólo en una ocasión el Ayuntamiento decidió el cierre definitivo. Es más habitual que se ordene un cierre temporal y, en la mayoría de las ocasiones, el proceso finaliza con sanciones económicas.
Pero los expedientes de la ordenanza del ruido no son los únicos que ha abierto el área municipal de Medio Ambiente, que también vigila el cumplimiento de la Ley de Espectáculos Públicos del Principado. En este sentido, 19 locales han sido expedientados por incumplir el horario de cierre, muchos menos que en el mismo periodo del año pasado, cuando se abrieron expedientes a 38 establecimientos. 5 13 88 39





