
EL JURADO. Juan Antonio Samaranch da a conocer el fallo del Premio Príncipe de Asturias, rodeado del resto de miembros. / JESÚS DÍAZ
LAS ACTAS
Michael Schumacher
Se acuerda por mayoría conceder el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2007 al piloto alemán Michael Schumacher.
La trayectoria de este deportista refleja los mayores éxitos alcanzados en todas las categorías y, desde 1991, en que debutó en Fórmula-1 y consiguió su primera victoria oficial en el Gran Premio de Bélgica, fue ganador en 91 grandes premios. En 1994 se proclamó campeón del mundo. En 2002 igualó el récord del argentino Juan Manuel Fangio al sumar su quinto campeonato mundial. Posteriormente con las victorias obtenidas en 2003 y 2004, estableció el récord de siete títulos en los mundiales de Fórmula-1.
Fue proclamado mejor deportista europeo por la Asociación de Periodistas Deportivos del continente en 1994, 2001 y 2002 y es, desde 1995, enviado especial de la UNESCO para la Educación y los Deportes. En 2004 donó a este organismo 1,5 millones de euros y en 2005 destinó 10 millones de dólares para los damnificados por el tsunami que arrasó el sureste asiático. En la actualidad promueve actos deportivos con el fin de recaudar fondos para instituciones benéficas y la formación de los deportistas menos favorecidos. Sus valores humanos han sido reconocidos por distintas asociaciones de carácter universal.
Fernando Alonso
Se acuerda conceder el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2005 al piloto español de Fórmula-1 Fernando Alonso.
El asturiano ha conseguido llegar a la cumbre de su disciplina deportiva tras años de grandes sacrificios y renuncias. Con el único apoyo de su familia, en los comienzos de su carrera, es hoy un ejemplo para la juventud española y mundial, ya que su trayectoria es la consecuencia de la firme voluntad por el triunfo. Fernando Alonso, embajador de la UNICEF, pertenece al mundo de los campeones singulares, aquellos que consiguen abrir nuevos caminos en especialidades de máxima dificultad, lo que le ha convertido ya en un símbolo y un referente capaz de ilusionar a millones de personas.
Oviedo, 6 de septiembre de 2005
MARÍA ESCARIO
ALEJANDRO BLANCO
MISAEL FDEZ PORRÓN
CARLOS JIMÉNEZ
FRANCISCO A. GONZÁLEZ
El jurado que valoró méritos de uno y otro fue prácticamente el mismo. El acta, no. En poco se parece. El 6 de setiembre de 2005 Fernando Alonso inscribía su nombre en el historial del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Casi dos años después, quien fue su rival en los circuitos, su predecesor en el trono que ahora ostenta el ovetense, se sube al podio del Campoamor. Son incomparables. Uno es presente y el otro historia. Pero en su día el galardón concedido a Alonso, quien iba camino de su primer título Mundial, despertó alguna crítica. Y ahora sucede otro tanto de lo mismo con el que se otorga al alemán. A uno, se decía, le llegaba demasiado pronto; a otro, se runrunea ahora, puede que algo tarde. La temporada pasada se apagó el motor, para siempre, de su monoplaza.
El acta al que puso voz Juan Antonio Samaranch hace dos años hablaba de «ejemplo para la juventud», también de «grandes sacrificios y renuncias». Hablaba del esfuerzo de la familia del hoy bicampeón del mundo en sus inicios y de que, aún sin serlo, Fernando Alonso «pertenece al mundo de los campeones singulares, aquellos que consiguen abrir nuevos caminos». Un símbolo, un referente, un ídolo. Eso era el piloto asturiano para el jurado encargado de fallar aquel Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.
¿Y Schumacher? Para empezar, el piloto que «estableció el récord de siete títulos en los Mundiales de Fórmula-1». Pero no se detienen en los méritos deportivos los argumentos para premiarle. Es más, el acta se extiende, y mucho, en sus valores humanos, en sus donaciones.
Alonso tampoco le va a la zaga en ese sentido. El asturiano es embajador de Unicef; el germano, enviado especial de la Unesco para le Educación y los Deportes y en la actualidad, resalta el jurado que ayer, de nuevo, presidió Juan Antonio Samaranch, «promueve actos deportivos con el fin de recaudar fondos para instituciones benéficas y la formación de los deportistas menos favorecidos». Se premió esta vez a un hombre solidario que ha coleccionado grandes premios y títulos mundiales.