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Un ejemplo para la juventud frente a un piloto retirado y solidario
El jurado valoró en 2005 la proyección de futuro de Alonso y ahora, dos años después, premia el amplio palmarés de un promotor «de actos deportivos para recaudar fondos»
06.09.07 -
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Un ejemplo para la juventud frente a un piloto retirado y solidario
EL JURADO. Juan Antonio Samaranch da a conocer el fallo del Premio Príncipe de Asturias, rodeado del resto de miembros. / JESÚS DÍAZ
MARÍA ESCARIO

ALEJANDRO BLANCO

MISAEL FDEZ PORRÓN

CARLOS JIMÉNEZ

FRANCISCO A. GONZÁLEZ

El jurado que valoró méritos de uno y otro fue prácticamente el mismo. El acta, no. En poco se parece. El 6 de setiembre de 2005 Fernando Alonso inscribía su nombre en el historial del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Casi dos años después, quien fue su rival en los circuitos, su predecesor en el trono que ahora ostenta el ovetense, se sube al podio del Campoamor. Son incomparables. Uno es presente y el otro historia. Pero en su día el galardón concedido a Alonso, quien iba camino de su primer título Mundial, despertó alguna crítica. Y ahora sucede otro tanto de lo mismo con el que se otorga al alemán. A uno, se decía, le llegaba demasiado pronto; a otro, se runrunea ahora, puede que algo tarde. La temporada pasada se apagó el motor, para siempre, de su monoplaza.

El acta al que puso voz Juan Antonio Samaranch hace dos años hablaba de «ejemplo para la juventud», también de «grandes sacrificios y renuncias». Hablaba del esfuerzo de la familia del hoy bicampeón del mundo en sus inicios y de que, aún sin serlo, Fernando Alonso «pertenece al mundo de los campeones singulares, aquellos que consiguen abrir nuevos caminos». Un símbolo, un referente, un ídolo. Eso era el piloto asturiano para el jurado encargado de fallar aquel Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.

¿Y Schumacher? Para empezar, el piloto que «estableció el récord de siete títulos en los Mundiales de Fórmula-1». Pero no se detienen en los méritos deportivos los argumentos para premiarle. Es más, el acta se extiende, y mucho, en sus valores humanos, en sus donaciones.

Alonso tampoco le va a la zaga en ese sentido. El asturiano es embajador de Unicef; el germano, enviado especial de la Unesco para le Educación y los Deportes y en la actualidad, resalta el jurado que ayer, de nuevo, presidió Juan Antonio Samaranch, «promueve actos deportivos con el fin de recaudar fondos para instituciones benéficas y la formación de los deportistas menos favorecidos». Se premió esta vez a un hombre solidario que ha coleccionado grandes premios y títulos mundiales.
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