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Recuerdos de un barrio en penumbra
Los cinco fundadores de la asociación vecinal Gigia de Cimadevilla serán homenajeados mañana por una labor de más de 30 años
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Recuerdos de un barrio en penumbra
AYER Y HOY. Emilio Muñiz, Isabel Menéndez, Manuel Berdiales, 'Pepe Bajamar' y Marcial Langarica posan en la sede de la asociación vecinal con los carteles que anuncian las actividades que se llevarán a cabo mañana. / P. CITOULA
T oda una vida en Cimadevilla y la mitad de ella trabajando desde la asociación de vecinos para conseguir, con «pequeñas mejoras», el resultado actual. Así es la historia de la ex junta directiva de la entidad, compuesta por Emilio Muñiz, 'Pepe Bajamar', Isabel Menéndez, Marcial Langarica y Manuel Berdiales. Algunos de ellos, fundadores en el año 1971 de la actual agrupación Gigia. Los cinco, junto al ex edil de Urbanismo, Jesús Morales y Luis Fernández serán homenajeados mañana por su contribución al barrio alto.

Pero el germen de ese movimiento vecinal se remonta a ocho años atrás. «Primero empezamos con una asociación que se llamaba Cabezas de Familia, en el año 1963», explica Manuel Berdiales. 'Pepe Bajamar' recuerda qué motivó que los vecinos comenzaran a tomar conciencia ciudadana. «Todo comenzó cuando Méndez Cuervo, concejal en aquella época, instaló unas farolas que no alumbraban nada y tuvimos que protestar para que las cambiaran por otras».

Las más de tres décadas al frente de la asociación han dado para mucho y la ex junta directiva rememora esos años con cierta añoranza. «Vivimos el traslado de la rula al Musel. Entonces el pescado llegaba aquí en camiones. Nos opusimos con firmeza, pero no sirvió de nada», comenta uno de los históricos directivos. «¿De nada no!», exclama otro. «Gracias a nosotros conseguimos mantener las dársenas para los pescadores en el actual puerto deportivo».

Otra de las fuertes apuestas de la antigua junta directiva es mucho más reciente: la peatonalización del barrio alto. La propuesta de la nueva reordenación del tráfico en la zona causó fuertes disputas. «Incluso entre miembros de una misma familia», reconocen.

Cimadevilla se ha ido transformando sin perder su esencia de «pueblo». Uno de los mayores cambios también nació de las reclamaciones vecinales. «El plan urbanístico fue fundamental para que el barrio sea hoy tal y como es. Trabajamos mucho para conseguirlo, pero si no hubiera sido por la ayuda de los políticos y en concreto de Jesús Morales, en aquel entonces edil de Urbanismo, no hubiéramos conseguido nada», señala Emilio Muñiz.

Vocalía de la mujer

Desde Cimadevilla también se abrió camino en el ámbito de la participación ciudadana. En concreto, la vocalía de la mujer de Gigia fue una de las pioneras en la ciudad. «La creamos hace quince años», indica Isabel Menéndez, una de sus fundadoras. «Aida Artime (actual presidenta) y yo queríamos sacar a las mujeres de casa. La mayoría nunca habían salido de la villa porque era una sociedad muy machista», recuerda.

Estos cinco auténticos 'playos' se muestran muy agradecidos por el homenaje que se les hará mañana aunque 'Pepe Bajamar' suele decir que «las medallas ya las dieron todas en el catecismo» y que ellos han trabajado «de manera totalmente desinteresada».

Todos coinciden en que ser miembro de la antigua junta directiva ha sido un trabajo duro, muchas veces ingrato y totalmente desinteresado. « Siempre trabajamos por la comunidad, por los vecinos y nunca por el dinero», comenta Berdiales.
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