El interrogante se puede extender al resto de aficionados asturianos. La presencia de público de otras comunidades superó en las tres ediciones a los de casa y la venta anticipada de este año indica que seguimos en las mismas. No se puede reclamar conciertos y no pisar una sala o un festival en todo el santo año.
En definitiva, que estamos ante la hora de la verdad. Y si la afluencia de público no responde a las expectativas levantadas, seguro que en lo sucesivo habrá que hablar del Crossroad como la enésima leyenda urbana de la región. Luego que no digan lo buenu que yera.





