
La venta de droga al menudeo suele ir parejo a alguna de estas reuniones de indigentes. Así lo aseguran los efectivos policiales, quienes afirman, sin embargo, que «la situación ha mejorado en los últimos años, aunque es difícil de erradicar».
No son sólo los vecinos de la zona afectada quienes se quejan. También lo hacen los comerciantes, algunos de los cuales reciben visitas casi diarias de 'sin techo' que acuden a los establecimientos a pedir dinero o alimentos. La pasada semana, la Policía detuvo a un hombre, usuario de la plaza de Europa, por amenazar a las empleadas de un supermercado durante varios días seguidos. «Vienen aquí a menudo, algunos son muy pacíficos y no dicen nada. Sólo compran cartones de vino o cerveza y se van, pero hay algunos, que además deben de tener otro tipo de problemas, que nos amenazan y llegan a provocar miedo. No nos atrevemos a quedarnos solas», explica una comerciante de Puerta de la Villa.
Apuñalamiento
El pasado mes de junio, ese mismo parque fue escenario de una reyerta entre transeúntes que se saldó con una mujer apuñalada y un hombre detenido. Los hechos ocurrieron hacia las nueve de la noche, cuando en el parque aún se pueden ver paseantes. Fueron dos usuarios de la zona los que presenciaron la agresión y requirieron la presencia policial.
Además de las peleas esporádicas de los propios integrantes de los grupos de 'sin techo', otra de las molestias más criticadas por los vecinos y los usuarios de los parques públicos afectados son la presencia con ellos de perros sin correajes ni otras ataduras. «Pueden tener cualquier tipo de enfermedad porque lo más probable es que no tengan ni vacunas ni ningún tipo de control; además, dejan los excrementos por donde pasan los niños pequeños que vienen a jugar», comenta María Cruz Fernández.





