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GIJÓN
Marcelino
10.09.07 -
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SE nos fue como era en vida. Es decir, silencioso, de puntillas, sin hacer ruido. De una forma sencilla, que tuvo incluso bufete en Gijón junto con Antonio Masip y que fue también, durante muchos años, abogado en el Banco Herrero, oficina principal de Oviedo, especializado por cierto en Derecho Hipotecario, entre otras muchas cosas.

Compañero de trabajo, aunque se apellidaba como yo, Arbesú, no éramos familia. Decía que yo era su 'colombroño', que es, al parecer, el nombre que designa a dos personas del mismo apellido.

Luchó en vano, desde Oviedo, porque el Ayuntamiento de la capital, que tanto presume de ser el faro cultural de Asturias, le dedicará una calle a mi tío y padrino, Constantino Suárez, 'Españolito'. Y eso que tuvo la ayuda de algún catedrático de universidad. Trabajo inútil. El alcalde Oviedo sabrá mucho de muchas cosas, pero de historia de la literatura asturiana e incluso española, anda pez, para su desgracia.

Durante algún tiempo, Marcelino y yo trataos de averiguar el origen de nuestro apellido. Poco pudimos conocer. Sabemos, eso sí, que es un apellido español, aunque hay gente con el mismo apellido en Estados Unidos.

Sabemos que hay quien firma 'Arbesuk' y como nosotros 'Arbesú'. Que en Asturias es apellido bastante común en Noreña, Pola de Siero, Langreo y en la zona central. Que, aunque encontremos a un Arbesú en Sevilla, nacido allí, les dirá rápidamente que sus ancestros eran de esas zonas de Asturias. El mío, es decir, mi padre, era de Noreña, ciudad condal, por cierto.

Todo esto me viene a la memoria al conocer el fallecimiento de mi amigo y ex compañero de trabajo, el abogado Marcelino Arbesú.

Amigo, querido amigo, fuiste un hombre bueno. Estarás ya gozando del merecido premio eterno.
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