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Los padres de Sheila Barrero se encadenan en el juzgado de Cangas del Narcea por la falta de resolución del crimen
Aseguran que el caso lleva más de tres años paralizado y piden «una decisión judicial» El único imputado en el asesinato de la joven declarará de nuevo el próximo viernes

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Los padres de Sheila Barrero se encadenan en el juzgado de Cangas del Narcea por la falta de resolución del crimen
APOYO. Los padres de Sheila Barrero, encadenados en la puerta del juzgado, reciben la visita de Manuel Abad, padre de Endika Abad, muerto en Tenerife. / AZCÁRATE
Eliseo Barrero y Julia Fernández, padres de la joven Sheila Barrero, asesinada el 25 de enero de 2004 en el alto La Collada (Degaña), se encadenaron ayer ante las puertas del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia de Cangas del Narcea, para reclamar «que se tomen decisiones judiciales en el caso que desde hace más de tres años está paralizado».

Esta protesta se llevó a cabo cuatro días antes de que el único imputado por el crimen, el joven Borja V. G., declare ante el juez a petición de la acusación particular tras el hallazgo, en una bufanda aparecida en el coche de la víctima, de una fibra similar a una chaqueta del sospechoso.

Eliseo Barrero, aseguró que el caso del asesinato de su hija «está sin esclarecer porque nadie toma las decisiones que se deberían de tomar». El hombre puso como ejemplo que ante las últimas pruebas aparecidas «como el ADN de la bufanda de Sheila, nadie se ha preocupado de llamar a declarar al principal imputado, y si no es por nosotros, ni el juez ni el fiscal lo llamarían a testificar».

Durante su protesta, los padres de la joven degañesa fallecida recibieron la visita de Manuel Abad, vecino de Cangas de Narcea y progenitor de Endika Abad, muerto en Tenerife en julio, presuntamente, por los golpes del portero de una discoteca.

Eliseo Barrero considera que «nadie de la familia imputó a Borja ni a nadie en el crimen, si no que las pruebas fueron revelando datos sobre su posible autoría» Julia Fernández, la madre de Sheila, cree que tanto la «justicia como el Ministerio Fiscal se están desentendiendo del caso, ya que somos un minero jubilado y un ama de casa y a nadie les importamos, cuando otros, como la familia de Borja V. G. son amigos y socios de ex ministros y ex diputados, y a esos sí se les escucha. Parecen más importantes que nosotros».

Asimismo anunciaron que el de ayer sería «el primer encadenamiento en las puertas del juzgado. Si no se toman las decisiones para que se pueda esclarecer el caso del asesinato de nuestra hija, estamos dispuestos a encadenarnos en la Audiencia, en el Tribunal Superior de Justicia o donde sea necesario».

Tiro en la nuca

El cuerpo sin vida de Sheila Barrero apareció en el interior de su propio coche en un área recreativa del puerto de Cerredo. Un tiro en la nuca había acabado con la vida de esta joven, estudiante de Turismo, de 22 años. Hasta el momento, el asesinato está sin resolver. En julio de 2004, seis meses después del crimen, la Guardia Civil detuvo a Borja V. G., con quien la fallecida había mantenido una relación sentimental. Tras prestar declaración, fue puesto en libertad provisional a la espera de que el juez instructor decida si se celebra un juicio. En las pruebas periciales que se le practicaron, se le encontró pólvora en las manos, que él achacó a una jornada de caza.

El viernes, este vecino de la localidad leonesa de Villager de Laciana, volverá a testificar. Lo hará ante el quinto juez que instruye el caso.
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