Turquía comenzó arrolladora. Destrozó a Italia donde está se supone que es más fuerte, en la zona. Los kilos de Marconato y los centímetros de Bargnani resultaron inútiles ante las torres otomanas. Turquía se dejó el alma en defensa, impidiendo que los trasalpinos pudieran anotar en los primeros cuatro minutos, y se marchó con un 0-9 sorprendente. Todos los puntos fueron conseguidos por los hombres altos de Turquía, que logró su máxima diferencia con un triple de Kutluay (10-25).
A pesar de que no le salía nada, que el tiro exterior era un desastre y que los turcos cogían todo lo que expulsaba el aro, Italia no estaba muerta. Aplicó más fe y garra a la defensa y mejoró la selección de tiro para iniciar una remontada que parecía imposible.
En los cinco minutos extras no hubo color. Turquía se atascó. No sabía cómo encarar la defensa individual del oponente y, cuando tiraba, lo hacía desde posiciones demasiado forzadas, tanto en el exterior como en la zona. Bargnani volvió al partido para anotar cinco puntos consecutivos y eliminar a Turquía (84-75).





