
En principio, parte de la plantilla se incluirá dentro de un plan de prejubilaciones y el resto se integrará en Factorías Juliana y en otras empresas de la industria auxiliar. Los sindicatos parten de la premisa de que las prejubilaciones tengan las mismas condiciones que las anteriores y que aquellos que se incorporen al astillero vecino lo hagan también con las mismas condiciones laborales y económicas que tiene el personal de Juliana.
La dirección de Naval Gijón ya ha planteado su disposición a prejubilar a los nacidos en los años 54 y 55, lo que abarcaría a unos 37 trabajadores. Las centrales son partidarias de incluir a otros 14 empleados nacidos en el año 56.
El «acuerdo global» del que hablan los sindicatos también incluye la finalización del último expediente de regulación de empleo de Naval Gijón, ya que aún están pendientes 11 de las 73 prejubilaciones pactadas en su día.
Argumentos del cierre
El proceso de negociación comenzará, no obstante, una vez que la dirección de Naval Gijón ponga sobre la mesa un documento en el que explique cuáles son las razones que le llevan a cerrar la instalación. Los sindicatos esperan conocer dicho documento la próxima semana. En cualquier caso, Pymar ya expuso los motivos el pasado el pasado 12 de julio, cuando anunció el cierre del astillero. Con una deuda financiera superior a los 40 millones de euros, unas instalaciones obsoletas y sin nueva carga de trabajo ni empresarios interesados en su compra, el futuro de Naval Gijón llevaba tiempo en el aire. A la deuda financiera se suman, además, las pérdidas de la empresa, que con su último pedido -cuatro buques quimiqueros para el armador alemán Komrowski- perderá 16 millones de euros.
Ante esta situación, la dirección de Naval Gijón presentará al Ministerio de Industria un expediente de cese de actividad una vez que consensúe con los sindicatos el citado 'acuerdo global'. De alcanzarse el pacto antes del 31 de diciembre, el cierre de produciría de forma gradual ya que en el primer trimestre de 2008 está prevista la conclusión y entrega de los dos últimos barcos que construye para Komrowski.
Por su parte, la Corriente Sindical de Izquierda (CSI) anunció ayer que emprenderá acciones legales por haber sido excluida de las negociaciones. En un comunicado, la CSI recordó que «pese a ser la segunda fuerza sindical en el astillero, es excluida de las reuniones en las que se decide el cierre de una empresa». Agregó que «se excluye a la representación sindical que en los últimos tiempos más ha insistido en la caótica situación económica de Naval Gijón». La CSI concluye que «el único fin es especular con los terrenos, sin tener en cuenta la gran repercusión social por la pérdida de más de mil puestos de trabajo».





