
El grupo trabajaba ayer en la instalación del campamento en la ya denominada 'Zona B', donde el equipo que coordina el director del centro educativo a distancia en Asturias, Mario Menéndez, centra sus investigaciones desde el año 2000, aunque las excavaciones en la cueva se iniciaron en 1990. En los doce metros cuadrados que ocupa la 'Zona B' ya se halló en la anterior campaña una muela de mamut que confirma la existencia tardía de neandertales en la cuenca media del Sella, pero este equipo de arqueólogos no parece estar dispuesto a parar hasta encontrar «hallazgos suficientes» como para poder establecer una teoría sólida sobre la extinción del neandertal y la aparición del hombre moderno.
«Hasta el momento hay teorías que se contradicen, pero que no son sólidas porque en todos los yacimientos donde se ha estudiado este 'eslabón' han aparecido problemas y distorsiones, como el hecho de que el material esté revuelto o se contradiga», lamentó ayer Mario Menéndez, quien afirmó que en este caso el yacimiento «está en una zona intacta» donde ya se han hallado cientos de restos, «aunque ninguno humano», al contrario de lo que sucede en la cueva piloñesa del Sidrón. Las piezas más habituales descubiertas en La Güelga corresponden a restos de comida, carbones de los hogares y herramientas líticas y óseas (de piedra y hueso) que los cazadores fabricaban tanto para cazar como para trabajar las pieles o recoger vegetales. Tras ser analizadas en los laboratorios de la UNED, todas ellas han pasado a formar parte de los fondos del Museo Arqueológico de Oviedo.
200 herramientas
«En los años que hemos excavado esta zona han aparecido restos de la ocupación de un grupo de cazadores del Paleolítico Medio (los últimos neandertales de una cultura llamada musteriense), pero también otros restos de hombres modernos (sapiens)», indicó Menéndez, quien calcula que, solamente durante la última campaña realizada en el mes de julio del año pasado, se inventariaron más de mil restos líticos de los que unos 200 eran herramientas útiles que datan de hace 30.000 años.
Pero las investigaciones en la cueva de La Güelga son mucho más amplias. El equipo de Mario Menéndez lleva realizando excavaciones en este yacimiento desde 1990, aunque en la primera década se concentraron en una zona más baja, a unos pocos metros de distancia de donde se está trabajando en la actualidad, y correspondían al Paleolítico Superior (hace 14.000 años). Los restos descubiertos en este primer punto de investigación avalan la teoría que defiende el arqueólogo Mario Menéndez, que concluye que la cuenca del Sella funcionó en la Prehistoria como una misma unidad territorial.
Colorantes
Precisamente para secundar esta línea de investigación, el director de la UNED trabajará este mismo mes en colaboración con el investigador de Tito Bustillo, Rodrigo de Balbín, en el análisis de los colorantes de arte rupestre hallados en diferentes yacimientos como el Buxu (Cangas de Onís) y la caverna riosellana. La intención es averiguar si el arte de cuevas de la zona media del cauce fue realizado con la misma materia prima. «Recogeremos estos días las muestras para que sean analizadas en laboratorio y poder conocer los resultados este mismo año», anunció.
Otro de los retos que se ha marcado este equipo es estudiar el ciclo económico anual de los cazadores de la vega del Sella y para ello, explicaron ayer, será necesario investigar más de una gruta. Por eso, este año, por primera vez después de las investigaciones realizadas en el siglo XIX por Justo del Castillo, parte del equipo se desplazará a la cueva de Collubil (Amieva) en el mes de octubre para tratar de explicar la vida de los cazadores del Paleolítico Superior (magdalenienses). En este caso, la investigación será coordinada por José Manuel Quesada y Eduardo García, que también participan en los trabajos de La Güelga.
En total, unas doce personas entre profesores de la UNED y de la Universidad de Oviedo trabajan de sol a sol estos días en las labores de investigación que se desarrollarán hasta final de mes en el entorno de La Güelga. Ayer, los expertos preparaban el terreno y se afanaban en la colocación de los andamios para comenzar las investigaciones en la zona.





