
José Ángel Martínez, director gerente de Cook, explica que la piedra angular para su empresa es la composición nutricional. «Tenemos en plantilla dietistas del departamento de calidad para que estudien las necesidades de los comensales y realicen la composición de los menús de acuerdo a éstas». Y añadió: «Trabajamos con colegios públicos y privados así como con otras entidades. Y nuestra política es igual para todos».
La empresa de catering dispone de menús para niños con necesidades concretas. «Tenemos dietas para vegetarianos y celíacos. El porcentaje de estos últimos y de niños con problemas de tolerancia a los aceites oléicos es importante», explicó Martínez. «También contemplamos la posibilidad de que a los comedores acuda niños islámicos que no comen cerdo, para lo que también tenemos alternativas».
Pasta sí, verduras no
«Todos sabemos que a los niños les gustan la pasta y que no quieren las verduras ni el pescado, pero lo intentamos suplir con un diseño atractivo de nuestros platos», señaló Martínez. Ayer tocaba lentejas, hamburguesa con patatas y fruta. Y razón tiene Vilabrille cuando dice que «nunca se da de comer a gusto de todos». Muchos niños comían el primer plato con agrado, aunque otros tenían ciertos reparos, como Pablo Suárez, de 11 años que señalaba que «estaban saladas y secas», y recordaba que «están mejor las de mi abuela».
Todos los alimentos tienen un control dietético adecuado al tipo de comensal. Además, a los padres se les entrega un tríptico con los menús que serán servidos a sus hijos. «Es un sistema dividido en colores y semanas donde se señala la composición dietética de los alimentos. Es muy útil, porque además, los padres pueden organizar la cena de acuerdo a lo que ya han comido sus hijos al mediodía».
Según explica Elvira Sordo, secretaria del Río Piles, de los 400 alumnos con los que cuenta el centro, 350 utilizan el servicio de comedor ya que, aunque la jornada es continuada, la mayoría acude a actividades extraescolares por la tarde y son pocos los que no disfrutan compartiendo la comida con sus compañeros. «Vengo todos los días desde que empecé en primero y me lo paso genial», comentaba Laura Losa, de diez años.
El director gerente de Cook señala que uno de los platos preferidos de los niños es el pastel de carne que prepara la empresa, aunque muchos, como Laura Fernández echan de menos la comida italiana. «Queremos que pongan pizza», reclama.
De manera tradicional
Pese a que algún niño añoraba la comida de su casa, Martínez insiste en que los platos se cocinan «de manera tradicional» y que posteriormente se «envasan y termosellan en envases de un solo uso». Según explica, el proceso continúa en una cámara donde la comida se enfría a tres grados en menos de hora y media, lo que ralentiza el proceso bacteriológico. «De esta manera, los alimentos se pueden consumir sin problema los seis días posteriores a haberlos cocinado».
Este sistema permite, por ejemplo, que el menú escolar se cocine un lunes, se traslade al centro el martes y se sirva a los niños el miércoles. Una vez que los nutricionistas tienen clara la composición del catering, y antes de que que se cocinen los menús, la empresa los da a conocer a la concejalía de Servicios Sociales para que pueda darle su aprobado.





