
Wilssens, profesor de biomecánica en la Universidad de Gante y fundador de la empresa Footscan, destacó la importancia cada vez más creciente de la aplicación de elementos electrónicos e informáticos en la confección de todo tipo de zapato. Así, las técnicas de vanguardia «ya no sólo se aplican para los deportistas de élite», sino también para «el público de a pie».
Este ex corredor de maratón, que fue asesor de Adidas, considera que no hay un modelo ideal de playero. «La mejor zapatilla es la que más se adapta a ti», explica. La parte más importante del calzado es, precisamente, la plantilla que se aloja sobre la suela. «Para diseñarla resulta fundamental tener en cuenta los resultados de la plataforma digital», comenta.
Zapatos a la carta
Es ahí, apunta su colega danés Arne Kiis, de la empresa AnyBody Technology, donde la informática juega un papel fundamental. Y es que este ingeniero, que trabajó para la empresa de vehículos Ford diseñando modelos de cabinas de conducción, utiliza sus conocimientos matemáticos y de ordenadores para simular modelos de pie. «Cada uno debería llevar un zapato diseñado para sí mismo». Algo así como playeros 'a la carta', precisa. Y es que el peso, la presión sobre la planta del pie, la forma de caminar y un largo etcétera de condicionantes, hacen que «un zapato que sea bueno para uno, no lo sea para otro».
De ahí, apuntó su colega Jempi Wilssens, que continúen avanzando en el protocolo de plantillas que ya se utilizan masivamente en China. Los playeros de este belga, que suma a su extenso y variopinto currículo el de podólogo deportivo, no se tallan de forma tradicional, sino que se catalogan por neutral, moderado y excesivo, en función del peso y de la complexión del usuario.
El trabajo de este binomio consiste en asesorar a las firmas en la elaboración de zapatillas personalizadas. Antes lo hacían sólo para deportistas de élite, pero ahora han extendido sus modelos a la población general.
Ayudas al tercer mundo
El IV Seminario Europeo de Técnicas Ortoprotésicas, que hoy tocará a su fin con la intervención, entre otros, de dos miembros del Comité Olímpico Chino, fue escenario también de la presentación de una nueva oenegé: Ortoprotésicos sin Fronteras. Su presidente, Manuel Puente Rodríguez, explicó ayer que la entidad nació a raíz de la actividad desarrollada por un grupo de ortopédicos en los campos de refugiados de Tinduf, en el desierto argelino, con refugiados saharauis. El objetivo de esta organización no gubernamental es atender en asuntos ortoprotésicos, de manera solidaria, a todos los pueblos y países en vías de desarrollo.
Nacida bajo el auspicio de la Confederación de Empresarios de Ortopedia de España, cuenta con la participación de 450 ortopédicos, de los que tres son profesionales asturianos. La idea de esta oenegé es no limitar las actividades al espacio de la ortopedia y las ayudas técnicas (implantes, muletas, o plantillas) sino realizar acciones preventivas, estudios de salud, tratamientos quirúrgicos y actividades de formación en los países a los que acudan para ayudar.
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