En su opinión, la noticia adelantada esta misma semana por EL COMERCIO, en la que los investigadores que excavan la cueva de La Güelga, en Cangas de Onís, afirmaban haber encontrado datos de que ambas especies compartían la cuenca del Sella hace unos 29.000 años, es una clave más que apunta en esta dirección.
«En otros lugares de Europa también se han encontrado poblaciones tardías de Neandertales, algunas de tan sólo hace 15.000 años», explicó. Si algunos lograron sobrevivir tanto en el tiempo, analiza, «tuvieron que tener mucho en común con los sapiens, que al final acabaron por imponerse sobre los neandertales». Y De Balbín sospecha que, tarde o temprano, se encontrarán evidencias de que compartieron mucho más de lo que se piensa. «Yo tengo la impresión de que pudo haber mestizaje». Una teoría defendida por algunos científicos y denostada por otros. Tras los descubrimientos de esta semana en la cueva de La Güelga, en Cangas de Onís, lo que está claro es que, de haberse dado en algún sitio esta circunstancia, el Oriente de Asturias parece ser uno de los lugares idóneos. El lugar en el que Sapiens y Neandertal convivieron y dilucidaron su supremacía sobre la Tierra.
También esta misma semana se hizo pública la partida de más de 3 millones de euros para el futuro Centro de Interpretación de la cueva de Tito Bustillo, en Ribadesella. Un complejo museístico de primera línea que, cada día que pasa, adquiere más relevancia al descubrirse la caverna riosellana como un auténtico tesoro prehistórico que no deja de dar alegrías a los investigadores.





