
-¿Qué le parece la oferta de diálogo a los grupos de la oposición que ha hecho Areces con vistas al debate sobre el estado de la región?
-Llegar a acuerdos con todos es imposible. No se puede pactar con la izquierda y la derecha a la vez, porque los acuerdos se basan en políticas. Eso de ofrecer acuerdos a todos es el estilo del presidente, pero suena poco sincero.
-Pero aunque él habla de negociar con PP e IU, en lo referido a los Presupuestos del Principado de 2008 aclara que se dirigirá preferentemente a ustedes. ¿Cómo afrontan el diálogo sobre las cuentas?
-Con escepticismo, fundamentalmente porque el Partido Socialista no puede pretender gobernar como si tuviera mayoría absoluta cuando no la tiene. Y en ese debate no nos vamos a dejar chantajear, no vamos a dejar que se nos diga que tenemos la obligación de aprobar los Presupuestos, sean los que sean. Sobre todo cuando los dirigentes socialistas parecen haber abierto un proceso de revisión de las políticas que puso en marcha Izquierda Unida en el Gobierno, un proceso lleno de falsedades, ignorancia y mala fe. Con esa base, hay dificultades reales de que nos creamos cualquier llamamiento al diálogo.
-¿En qué se manifiesta concretamente ese proceso de revisión?
-Lo más destacable se da en las materias que están en el ámbito de actuación de la Consejería de Bienestar Social, en toda la artillería que se ha puesto sobre la que es una de las actuaciones emblemáticas y uno de los elementos políticos que justificaban nuestra presencia en el Gobierno, como es el salario social.
-En esa situación, ¿IU da por cerrada cualquier posibilidad de apoyar los Presupuestos que presente el Ejecutivo asturiano?
-Antes de tomar decisiones analizaremos el Presupuesto, por supuesto, pero es obvio que nuestros niveles de exigencia van a ser superiores a cuando estábamos en el Gobierno, porque en esa circunstancia nuestra mayor preocupación era que nuestras consejerías contaran con dotación económica suficiente para llevar a cabo nuestras políticas. Además, los Presupuestos, como su nombre indica, son suposiciones: no hay garantía de que después se vayan a ejecutar tal y como aparecen en el documento previo.
-¿Es que cuando estaba su formación en el Gobierno no se ejecutaban como se habían diseñado?
-En algunos casos no, pero al menos en el caso de nuestras consejerías teníamos la garantía de que se ejecutaban. En este momento, en cambio, no tenemos garantía en ninguna. Incluso, cuando estábamos dentro del Gobierno, podíamos tener elementos de presión para que se ejecutaran otras políticas que no dependían de nosotros, pero estaban relacionadas con las que aplicaba IU. Así, desde la Consejería de Vivienda se podía tirar para que la de Infraestructuras aprobase políticas de suelo, o desde el ERA se tiraba en pro de la asistencia sanitaria a la tercera edad, que dependía de la Consejería de Salud. Esas garantías no las tenemos hoy.
-En todo caso, dice que van a analizar el documento presupuestario antes de tomar una decisión. ¿Qué condiciones debería cumplir para que IU le diese su respaldo?
-En primer lugar, que garantizara la continuidad y mejora de las políticas que nosotros pusimos en marcha, sobre todo las de bienestar social, complementadas con las exigencias derivadas de la Ley de Dependencia, y también la continuidad de las políticas de vivienda. Un segundo bloque sería todo lo relacionado con la política industrial y cuestiones que están en el ámbito de la concertación social, con la necesidad de responder a una realidad dolorosa como es el aumento de la siniestralidad laboral. Y, por supuesto, el fortalecimiento de los grandes servicios públicos, como la sanidad y la educación, en este último caso con las nuevas posibilidades que abre el acuerdo para universalizar la educación de 0 a 3 años.
-Con el planteamiento del presidente Areces sobre la reforma del Estatuto de Autonomía, ¿cree que el acuerdo entre su coalición y el PSOE es incluso más difícil que en el caso de los Presupuestos?
-Yo lo veo difícil por lo que dice él y por lo que dicen, incluso con más claridad, responsables de la Federación Socialista Asturiana como Javier Fernández. Pero no estamos dispuestos a dejarnos envolver con el argumento de que se trata de un debate identitario. Eso es mentira. Nosotros podemos tener nuestras posiciones acerca de esos temas, pero no vamos a insistir en eso. Lo que marcará el futuro de Asturias para las próximas décadas no es el debate identitario. Lo relevante es que el Partido Socialista no quiere agotar la capacidad de autogobierno de Asturias, la posibilidad de introducir derechos sociales y civiles, la renovación de la estructura política institucional. No nos van a engañar diciendo que el debate que rechazan consiste en decir si Asturias es nación o no, porque lo que pedimos es que sus instituciones tengan las mismas posibilidades de dar respuesta a los problemas de los ciudadanos que tienen las instituciones del País Vasco o de Cataluña.
-Lo que supongo que no le habrá sorprendido es el rechazo a la oficialidad del asturiano, porque en esta cuestión la FSA siempre ha dicho lo mismo.
-Exactamente, y nuestra respuesta también es la misma: tampoco vamos a dejar que se siga intoxicando hablando de obligatoriedad. La oficialidad no tiene nada que ver con la obligatoriedad. No vamos a dejar que sigan mintiendo.
-¿Cree que en el debate sobre la reforma estatutaria IU tiene más posibilidades de llegar a puntos de encuentro con el PP, o será igual que con el PSOE?
-Yo creo que igual que con el PSOE, porque, a pesar de lo que decía el otro día Joaquín Aréstegui en la entrevista de EL COMERCIO, la postura del PP en este asunto es absolutamente errática. Ya dijeron de todo: que si quieren un Estatuto de máximos, que si no hace falta la reforma... Su credibilidad es cero. El PP asturiano no tiene ninguna voluntad de autonomismo y va a aceptar lo que diga el Partido Socialista sin cambiar una coma. Ahí se va a ver la otra pinza con mucha claridad.
-Usted mismo habla de 'la otra pinza', como aceptando que la pinza que se espera esta legislatura es la que formarían PP e IU para derrotar al grupo socialista en las votaciones de la Junta General. ¿Habrá muchos acuerdos entre los populares y ustedes?
-No. Nosotros no vamos a negociar nada con el PP. Vamos a llevar nuestras propias propuestas al Parlamento y que las vote el que quiera. Nuestras propuestas son de izquierdas y lo que no es lógico es que no las apoye el PSOE y sí el PP, aunque sea por fastidiar. Pero el ciudadano sabrá valorar el papel de cada uno y sabe a quién creer.
-¿Cree que el PSOE tratará de gobernar a base de decretos y otros medios que le ayuden a evitar al máximo los trámites parlamentarios?
-Puede tener esa tentación, pero en el marco político y legal hay mecanismos de control que nosotros pondríamos en marcha si se diera esa situación. Puede ir a la Cámara por las buenas o por las malas.
-El curso político que ahora se inicia está marcado también por las elecciones generales previstas para marzo de 2008. Después de quedarse fuera del Congreso en 2004, ¿es IU la fuerza que más se la juega en esos próximos comicios?
-Nosotros estamos acostumbrados a jugárnosla todos los días. Vamos a presentar la mejor candidatura y aspiramos a que Izquierda Unida de Asturias recupere su representación en el Congreso, aunque sólo sea porque cuando teníamos representación había al menos un diputado que los asturianos conocían.





