El decir no a todos y cada uno de los proyectos de evacuación de los excedentes energéticos de la región, la oposición frontal a cualquier nuevo grupo de generación de energía en nuestra comunidad, o la oposición total al proyecto de ampliación de la cementera de Aboño, son sólo algunos ejemplos de lo dicho anteriormente.
La modernización de nuestro país exige que asumamos colectivamente el reto y la oportunidad que ofrece un modelo de desarrollo sostenible que haga compatible una dinámica de prosperidad económica, conjuntamente con el aumento del bienestar social y la mejora del medio ambiente.
En Asturias, como productor y consumidor de kilovatios tenemos un problema añadido a la problemática de la generación y es la evacuación de excedente energético a otras provincias (línea Lada-Velilla, Soto-Penagos y la futura conexión con Galicia) que podría poner en peligro las inversiones a realizar en nuevas centrales de generación.
Tenemos que hacer posible el crecimiento sostenible de nuestra región para la creación de puestos de trabajo, que minimicen las pérdidas de los mismos en sectores tradicionales como el carbón, el siderúrgico o el naval, y para nuestra necesaria convergencia con España y Europa. Es difícil, asimismo, entender la posición de algunos grupos de presión en contra de la segunda depuradora de Gijón en la zona Este. No es posible exigir mejoras medioambientales y oponerse a las mismas. Y eso es, sin duda, lo que se está haciendo al posicionarse en contra de todas y cada una de las propuestas de ubicación de elementos imprescindibles para la eliminación de focos contaminantes.





