
SUS COMPAÑEROS
En su haber, muchos premios. En 1980 logró el primero, quedando segundo en el Concurso para el Centro Cívico de la Vagüada, convocado por el Ayuntamiento de Madrid. Y, a partir de ahí, numerosos reconocimientos más, entre ellos varios en las convocatorias del Concurso de Premios Asturias de Arquitectura, convocado anualmente por el Colegio de Arquitectos de Asturias. Su premio más reciente fue el del concurso nacional para la ordenación de los jardines y espacios libres de Roces, en Gijón, convocado por Sogepsa y el Ayuntamiento de Gijón, en 2005. Publicó varias obras y artículos, fue pintor y también estudió música. «Estaba en plena madurez y le quedaban muchas cosas por hacer; es doblemente doloroso, en lo personal y lo profesional», añadió Manuel García, quien considera que ahora «el mejor homenaje» el que los proyectos que deja pendientes se lleven a cabo como, ejemplifica, «el hospital de tratamiento y recuperación de la fauna silvestre en el parque de Redes».
«Era un apasionado de la arquitectura». Lo dice su compañero durante años, pero lo repiten también el resto de compañeros de profesión que destacan su profesionalidad e inteligencia. «De lo mejor que había en la profesión», así lo definió el arquitecto Vicente Díaz Faixat. «Ha sido una gran pérdida para la profesión y le tenía mucho cariño personal, aunque me habría gustado conocerle más». «Era un arquitecto riguroso y reconfortaba ver a alguien de esta generación con esas ganas». La opinión de Diego Cabezudo es similar: «Era un profesional de mucho prestigio y valía, lo apreciaba y admiraba. Era una extraordinaria persona». «Para mí, uno de los mejores arquitectos que tenemos en Asturias, es una lástima y una pérdida total para la región», añadió Javier Fombella, quien destaca de él «su arquitectura depurada,». Para todos ellos la noticia fue como un jarro de agua fría, una total «sorpresa» que les conmocionó.
Que era una persona muy querida quedó constancia ayer en el tanatorio de Cabueñes donde numerosas personas quisieron estar junto a su familia. José Manuel Caicoya deja atrás a su esposa María Blanca Secades García, con la que apenas llevaba once meses casado, sus hijos José Manuel y Alejandro, su hija política Raquel Marcos, su madre Violeta Rodríguez, y demás familia. Su cuerpo será incinerado esta tarde, a la una. El funeral se oficiará a las seis, en la iglesia de San José. MANUEL GARCÍA
VICENTE DÍAZ FAIXAT
JAVIER FOMBELLA





